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El sexo de una mujer madura...
Publicado en:28 Agosto 2019 10:49 pm
Última actualización en:17 Septiembre 2019 5:53 am
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El placer que solo una madura de 50 años sin impedimentos puede lograrMADURAS ON 5 NOVIEMBRE, 2018

El fin de semana con Nela y Maikel estuvo muy bien, mejor de lo planeado por mí, pero ahora quería poner un poco de distancia, pero solo un poco. Quería que deseasen verme de nuevo, que no vieran que estaba todo hecho. Me pedí unos días libres y me puse a acondicionar lo mejor que pude mi casa. Una de esas mañanas llovía a cantaros y llevaba varias bolsas con productos de la ferretería. Al llegar a la urbanización, vi una mujer madura de muy buen ver, que se cubría de la lluvia sobre un techado pequeño y llevaba un coche de . A ella no la había visto nunca, pero el cochecito si lo conocía. Eran de unos vecinos jóvenes como yo. Francisco 24 años, muy delgado y alto, un poco desgarbado, simpático. Alicia misma edad, alta delgada, pecho que parecía abundante, pelo largo y culo pequeño y respingón.

Hice una gracia al y entonces ella me hablo. Me dijo que se llamaba Beatriz que era madre de Francisco y que no sabía dónde había puesto las llaves ni el móvil. Me ofrecí a que subieran a mi casa y se hizo de rogar, al final subió. Beatriz de no más de 50 años. Cercana al 1,70. Melena corta, por los hombros. Tetas grandes, culo hermoso, no estaba delgada, pero tampoco estaba gorda, ni siquiera rellena. Normal. Llamo a su y le explico todo, diciéndole que un chico muy majo les había ayudado.

Mientras el venía a traerle unas llaves, estuvimos charlando. Me enteré que estaba casada, que su marido y ella eran arquitectos, que tenían un despacho de arquitectura juntos. Que era su primer nieto. Mientras me hablaba me fijaba en ella, quería hacerlo sin que se me notara y parecía que lo lograba. Una de las veces que el , lloro, se levantó me dio la espalda y se agacho, me fije mejor en el culo y el rabo se me puso nervioso. Seguimos conversando y esta vez la conversación fue algo más personal.

+ Quien me iba a decir a mí que antes de los 50 me iban a hacer abuela. Si es que se han apresurado mucho mi y mi nuera.

+ Eso va en pareceres. Que yo prefiero vivir la vida un poco más y luego si hay que comprometerse con alguien me comprometo, que será muy difícil.

+ Si eso se lo he dicho a los dos muchas veces, pero nada ni caso. ¿Por qué dices que es difícil comprometerse?

+ No generalizo, hablo por mí. Me gusta demasiado picotear en un lado y otro, para atarme a nadie.

+ Oye que este año, dentro de muy poco, cumpliré años y ese mismo día hare con mi marido las bodas de plata, 25 años de casados.

+ Perdona que no quiero ser mal educado, pero, ¿no es un aburrimiento 25 años casados?

+ ¿Por qué tenía que ser un aburrimiento?

+ Si trabajáis juntos y siempre con el mismo o la misma, reconoce que como mínimo tiene que ser como ver siempre la misma película.

+ Si vas por el sexo, no es todo sexo en la pareja, hay otros valores.

+ No me puedo creer que una mujer tan guapa y que esta tan bien como tú me diga eso. Se que no me vas a dar la razón, pero en cuantas cosas habrás pensado o soñado tú.

+ Lo que veo es que eres un chico muy descarado.

+ No he querido ofenderte ni ser descarado, he dicho algo que es obvio.

+ Lo de descarado no era con la intención de regañarte ni nada de eso. Me ha sorprendido que un chico que puede ser de la edad de mi me diga esas cosas, por lo general los amigos de mi , me tratan de usted y son callados o muy comedidos.

+ Esos eran porque no les gustan las mujeres o porque son unos sin sangre. Y si vistieras más jovial, no tan seria, alborotarías al personal.

+ Jeje, que adulador que eres. No será para tanto y como tendría que vestir según tú.

+ Pues no sé, con una falda corta. Con una blusa o jersey con algo de escote. Es lo que se me ocurre de pronto.

Sonó el timbre de la puerta y era Francisco. Nada más abrir me empezó a dar las gracias. Le quite importancia y después de dar un beso a su madre, se despidieron de mí. Al hacerlo, muy decidido le di dos besos a su madre y lo hice descaradamente, dándoselos cerca de sus labios, sobre todo el segundo. Se puso un poco turbada y se marcharon, con mi ofrecimiento para que volviera cuando quisiera. Qué pena que no viviera allí. Al ir hacia la puerta iba detrás de ella y al ver como movía el culo, solo pensaba, “vaya polvazo que tiene”.

No sabía si era casualidad o qué, pero me encontraba demasiado a menudo a Manolo. Trataba de convertirme en su nuevo mejor amigo y empezábamos a hablar de política o futbol, que eran sus temas preferidos, para acabar hablando de sexo. Él quería jugar conmigo y yo jugaría con él. Ya habían pasado varios días desde el día que estuve en su casa y el escondido.

+ Es que las mujeres cuando se hacen madres cambian.

+ En eso no tengo ni idea. ¿En que cambian?

+ Pues el cuerpo les cambia, se ven distintas, porque se ven peor. Luego al estar un bebe en la cama están más pendientes de si llora o no llora, el caso que pocas veces y cuando te pones, llora te interrumpe y todo se va al garete.

+ No sé cómo sería antes tu mujer, pero no creo que se vea mal, porque está muy bien. (Fui atrevido pero prudente, ahora a esperar)

+ ¿De verdad ves a Sabrina bien?

+ Si no fueses su marido ya te diría como la veo. (Mi tono de voz fue muy provocador y como queriendo ser prudente)

+ Pues olvídate que soy su marido. (Algo así era lo que estaba esperando y como si dudara le conteste)

+ Que tu mujer esta espectacular. Lo tiene todo muy bien puesto y lo mejor que no está en los huesos, que hay donde agarrar.

+ Jaja, si te oyera seguro que la autoestima le subiría, que siempre se está quejando que ha cogido unos kilos y que se les han ido a los mismos sitios al culo y las tetas.

+ Que mejores sitios, jaja. Tiene un culo para babear.

+ Eso le digo yo, pero no me cree. Se le ha bajado la lívido un poco, ya no sé qué hacer.

+ Usa la imaginación para subírsela. Que hay muchas maneras de hacerlo.

+ ¿Cómo qué?

+ Jaja, no soy el más indicado.

+ Venga, dime algo.

+ Sin dar detalles para que no te molestes, introduce nuevas situaciones, morbo, fantasías, juguetes sexuales. Ya te digo hay muchas cosas. Incluso algunas más fuertes. (Esto último lo dije esperando que me preguntara, pero dudo y de momento no lo hizo)

+ Ya estoy pensando que hacer.

En eso apareció Francisco y su mujer Alicia, que a ella la conocía solo de vista y de saludarnos educadamente. Me la presento en ese momento y Manolo aprovecho para irse. Nos sentamos en una mesa de la terraza a hablar. Volvió a darme las gracias por lo sucedido un par de semanas antes y nuevamente le dije que no tenía importancia. Alicia me sorprendió hablando de su suegra. Contaba que lo mismo se presentaba en la casa sin decir nada y como tenía llaves abría y debías tener cuidado de que no te pillara mal, porque encima te criticaba. Francisco trataba de que se callara pero ella seguía sin cortarse. El trataba de justificar a su madre y eso irrito más a su mujer que dijo de forma acelerada, “Francisco hay cosas que no se pueden justificar ni siendo una madre. Tu madre le gusta dirigir la vida de todo el mundo, mira cómo trata a tu padre, como si fuera un pelele, que a mí me da hasta vergüenza muchas veces”.

Me atreví para calmar los ánimos a decir, “mujer, yo la vi una mujer tranquila, simpática y muy educada” Francisco movía la cabeza afirmando lo que yo decía y volvió a saltar Alicia, “eso se le da muy bien, lo de quedar siempre bien o cuando hay gente decirte las cosas con mucha suavidad, pero es una mandona arpía, el único listo de la familia su pequeño, que se fue de erasmus y ya no ha vuelto” por las caras de Francisco sabía que ella a lo mejor exageraba pero que decía la verdad.

Francisco cambio de conversación, dio un giro de 180º y me dijo, “el próximo fin de semana celebramos, el tener un piso nuevo, la bodas de plata de mis padres y lo más importante el cumpleaños de mi madre, que cumple 50 años y nos gustaría que vinieras”, no me lo esperaba y lo que me era más importante, saber a quién se le había ocurrido. Por eso dije, “no sé, es que ese tipo de celebraciones son para la familia y yo soy un desconocido, no sé qué pinto allí”y Alicia fue la que me dio la respuesta, “si haz el favor de venir, que serás junto a mi familia la única persona normal y no de toda mi familia. Además la señora reina, mi suegra, ha sido la que ha dicho que te invitemos por el detalle de ayudarla el día de la lluvia”

Hice un poco de teatro hasta que dije que sí, que iría. Tenía intención de sacar el mayor partido a esa fiesta y hacer un acercamiento a Beatriz para un posible encuentro otro día. Llego el día y se me olvido comprar algún regalo, es que se me fue el santo al cielo. Estuve a punto de no acudir y llame a francisco para decirle mi gran olvido, le quito importancia e insistió en que fuera. Me vestí algo más formal de lo que haría en otras fiestas de cumpleaños y fui a su casa.

Me fueron presentando a todo el mundo y veía a Beatriz con un hombre delgado, buena presencia, pelo blanco 50 o 52 años. Cara simpática, de bonachón. Me acerqué a saludarlos y ella me lo presento, se llamaba Román, por lo que intuí ya le había hablado de mí y le había contado como nos conocimos. Cambié de opinión y ya no le vi tan bonachón, sobre todo con la displicencia con la que me trataba. Ella lucía una sonrisa muy atractiva e iba a juego a cómo iba vestida. Un escote agradable a la vista, una falda corta por encima de las rodillas, sin ser minifalda, ajustada y unos tacones enormes. Si el día que la conocí estaba para echarla un polvazo, ese día estaba para dejar a cualquiera seco.

Entable conversación con los dos y él era un poco pesado, tal vez hasta cargante. En ese momento me di cuenta de que la madre había encargado un catering, porque supuse que no había sido el ni la nuera. Parecíamos sardinas en lata. Había demasiada gente para un piso normal. Apareció Alicia, que no la había visto hasta entonces. Fue verla y alucinar. Si la suegra iba explosiva la nuera no le iba a la zaga. Llevaba un vestido ajustado y con escote, lo que antes me había parecido un pecho abundante, ahora se veían que eran un buen par de tetas. El culo se le veía pequeño, pero respingón. Vino y delante de su suegra me saludó efusivamente con dos besos. Se las veía en la mirada lo que se “querían” era un odio palpable.

Seguí pegado a Román y Beatriz. Román fue bajando el tono conmigo y parecía un poco más agradable. Pero fue un espejismo, así que cuando dijo que iba al aseo, le dije a Beatriz que me diera el número de móvil de su marido que le quería gastar una broma. Dudo y me lo dio. Ella me pregunto, “¿hoy voy mejor vestida?” y quise ser provocador diciéndole, “ahora no te contestare, pero antes de que te vayas sabrás mi respuesta” ella se echó a reír y así quedo de momento la situación.

Me alejé de ellos y me puse a hablar con Francisco, porque no conocía a nadie más. Vi que la madre se apartaba del padre y hablaba con una mujer muy parecida a ella, supuse que sería una hermana. Aproveche para apartarme e ir a un baño. Puse la opción de numero oculto en mi móvil y llame al padre. Tengo una aplicación que cambia la voz para hacer bromas y la use, el me contesto un “Si, ¿Quién es?” se oía ruido de fondo en su móvil, algo normal y fue cuando le dije, “Chulo, pedante, que sepas que me voy a follar el culo de tu mujer esta tarde, le voy a dar el rabo que tú no tienes y la voy a azotar como tú no te atreves, pringado” y colgué, salí rápido y me puse para que me viera por si me buscaba y no sospechara de mí. Le vi trastear con el móvil y con cara de mala leche.

Ya no estaba tan soberbio como antes, estaba que no sabía qué hacer, miraba una y otra vez al teléfono. Me fije que había mirado en mi dirección pero al verme hablando con más gente, se dedicó a mirar hacia otros lados. Vi que hizo una señal a su mujer y según se acercaba ella me acerqué yo. El al oído le decía algo y ella me miro, abrió los ojos de forma exagerada y le puso cara de póker. Me puse a hablar con él y ya estaba más sosegado, ahora si estaba más humilde, estaba normal. Ella le manda a por bebida y aprovecha para decirme, “¿Cómo se te ocurre llamar a mi marido y decirle que me vas a besar?” y muy serio le digo, “eso es mentira no le he dicho eso” no pude continuar porque el marido regreso. Nos movimos y nos colocamos cerca de un mueble, porque Román quería apoyarse en algún sitio que estaba cansado, el lugar era propicio para hacer lo que quería.

Hablando con Román y como quien no quiere la cosa, apoye una mano en el mueble y eso me permitió tocar el culo de Beatriz con mi dedo pulgar. Ella se atraganto al notar mi dedo, pero no se quitó, lo que era una buena señal. Me fui atreviendo a más y le tocaba el culo con suavidad pero plenamente. Me fijaba en su cara y la tenía demasiado seria, lo que me corto el rollo bastante y pare. El marido se volvió a ir y ella de forma seria pero algo atropellada me dijo, “eres muy joven y no lo entenderás, lo mismo he hecho o dicho algo que te ha llevado al error. Soy una mujer casada felizmente y jamás, fíjate lo que te digo JAMÁS le he sido infiel a mi marido, así que te pido que me respetes y te comportes” una cosa era lo que me acababa de decir y otra su mirada y mi percepción. Que me decían que era cierto que nunca había sido infiel, pero que necesitaba “algo” y ese algo quería dárselo yo.

Después de oírla no dije nada y note que ella estaba esperando que me pronunciase, pero opte por el silencio y por una mirada de deseo. Tenía que aprovechar ese día, porque otro sería muy difícil. Estaba convencido que ella quería tanto como yo. Román nos dijo o más bien a su mujer. “Vaya desastre, el baño se ha estropeado” y ella le hizo una señal al , se acercó, “Francisco mira que te avise de que ese tipo de inodoros, la cisterna es de baja calidad, que la cambiases. Eres un desastre, no puedes negar quien es tu padre, vivís muy despreocupados” fue una regañina suave, pero con contundencia. Francisco parecía un pequeño y cuando su madre le dijo, mira a ver si lo arreglas que necesito ir al aseo. Aproveche, me lo había puesto a huevo. “Por eso no te inquietes, puedes ir a mi casa” y ella lo rechazo por no molestar. Tanto padre como saltaron diciéndole que entonces no se quejara tanto.

Se indigno y me dijo que si podía ser ahora, le dije que sí y ya iba como un toro bravo. En el ascensor llevaba una conversación banal y ella no decía nada, pero se notaba que iba tan nerviosa como yo. Abrí la puerta de mi casa y le cedí el sitio para que pasara. Al entrar se quedó quieta porque estaba todo a oscuras. Cerré la puerta y me topé con ella que seguía sin moverse. La abrace por detrás, empecé a besar su cuello y a lamérselo, ella me decía, “para, para de verdad, esto es una locura, luego nos vamos a arrepentir, no ves que puedes ser mi ” y me apoye en su culo, para que notara lo duro que estaba y le dije, “¿de verdad tú crees que un estaría así, como estoy yo?” y pose mis manos en sus pechos. Se le escapo un gemido y rápida se contuvo, le dije, “¿o prefieres que te traté de usted como los amigos de tu ?” la fui llevando hacia el salón. Una vez dentro, la apoye sobre un mueble multiusos, que me apañaba de momento.

Insistió en que lo dejáramos y le pegue un buen azote en su culo, que sonó bastante y me llamo bruto. Metí mi mano debajo de su falda y llevaba pantys, los enganche bien con mis dedos y mis uñas, dejándolos para el arrastre y ella me decía que me había pasado, pero su coño la traicionaba estaba más que mojada. Me baje la cremallera y con el silencio se oyó, luego le dije, “ahora te voy a dar mi regalo” tire de las bragas, hasta que quedaron holgadas y las puede echar a un lado. Pase la punta de mi rabo por toda su raja y le pregunte, “¿te gusta tu regalo? ¿lo quieres ya?” pero como no me contestaba, le remangue la falda que me costó y le azote una y otra vez, ella no protesto, solo me dijo, “vámonos que nos estarán esperando, que en cualquier momento Román estará aquí” mi respuesta fue meterle el rabo hasta el fondo, diciéndole “si viene le dejaremos entrar para que vea como la zorra de su mujer se harta de rabo” ella grito cuando le metí el rabo y me llamo SALVAJE para luego acompasar el movimiento de su culo con mis movimientos.

Sus gemidos iban en aumento y me dijo de pronto, “por favor no te puedes venir dentro que no tomo precauciones, por favor, por favor, hazme caso”y le dije que le follaría el culo y me correría dentro y ella estaba vez asustada me dijo, “estas muy loco por ahí no lo he hecho nunca, que nosotros hemos sido siempre muy normalitos”, seguí follándola con potencia y fuerza, le saque el rabo y se quedó desconcertada, me senté en una silla e hice que se sentara encima. Esta vez no se anduvo con tonterías y me agarro el rabo y se sentó metiéndoselo. Nos besamos, al principio fue tímida pero enseguida se dejó llevar. Me comía sus tetas que estaban algo caídas pero eran fabulosas. En esa posición lograba meterle algún dedo en el culo y al principio protesto pero luego se limitó a disfrutarlo. Hasta que se corrió y para que no se le oyera, me beso de forma desaforada y me mordió el labio, que me hizo hasta sangre.

Ahora le hice quitarse y que me comiera el rabo. Estaba muy cachonda y eso hizo que me lo comiera muy bien. Me sonó el móvil y era su , se lo dije y se paró, pero una vez que conteste, le lleve la cabeza a mi rabo, su me decía que llamaban a su madre y no contestaba y con toda mi cara le dije, que su madre decía que algo le había sentado mal y seguía en el baño. Nada más cortar me corrí en su boca y aunque me había dicho que la avisara para quitarse, no le hice caso y ella tampoco protesto en ese momento, se lo trago todo. Eso si al acabar me dijo, “eres un guarro te dije que me avisaras” y mirándola le conteste, “me gustaste nada más verme y sabía que follaríamos seguro, no me esperaba que fuera tan pronto” ella me replico, “¿y por qué lo sabias? ¿tan irresistible te consideras?” me reí y le dije, “no me creo irresistible, me encanto tu cara de zorra y sabía que necesitabas un escape, me pusiste cachondo perdido y no veas las pajas que me hice a tu salud”

Se acicalo como pudo y me dejo como regalo sus pantys. Nos fuimos para casa de su y en el ascensor le pregunte, “¿Cuándo tendremos un menú completo? Porque hoy solo ha sido un aperitivo” se quedó pensativa y me respondió, “hoy antes de irme te contestare algo” me devolvió la misma respuesta que le di yo al principio de la tarde. Todo el tiempo no parábamos de mirarnos con discreción y me ponía más cachondo de lo que estaba, quería más, mi rabo estaba otra vez guerrero, aunque sabía que sería imposible ese día.

Empezaba a irse la gente y me fui dispuesto a despedirme, en ese mismo momento Francisco me pregunto si no me importaba que su madre utilizara de nuevo mi baño y le dije que no había ningún problema, que podía venir, pero que yo ya me despedía. Esta vez no hubo fingimientos de nada, al cerrar la puerta nuestras bocas se amorraron como si fueran ventosas y ella se cogió de mi cuello y luego se alzó poniendo sus piernas alrededor de mi cintura. Esta vez las bragas fueron al mismo sitio que los pantys. La apoyé sin soltarla contra la pared y la empecé a follar con fuerza, golpeando todo mi cuerpo contra el suyo y ella gimiendo en mi oído. Me decía, “es mejor que en mis fantasías, eres un bruto perfecto, como me llenas, joder, eres estupendo” y seguía follándola con más fuerza y le dije, “aquí tenía que estar el cornudo de tu marido viendo cómo me follo a la de su mujer”, Beatriz gimió y se quedó callada, no sabía si le había sentado bien lo que le dije, hasta que soltó una fuerte bocanada de aire contenido y con voz cachonda me respondió, “¿es que te atreverías con mi marido delante?” y penetrándola de forma bestial le dije, “pues claro zorra” empezó a correrse y me volvió a hacer daño en el labio que ya me dejo dolorido.

Hice que se colocara bien para que me comiera el rabo, mientras lo hacía le decía que la próxima vez me correría en su culo y con un sonido gutural porque no se sacaba el rabo, me parecía entender un rotundo no. esta vez si la avise de que me corría, quería ver su reacción y fue la que me esperaba, chupo y chupo más deprisa, hasta que sintió mis chorretones de la corrida, no se quitó y lo saboreo todo, hasta dejarme el rabo bien limpio. Antes de irse me dijo que el lunes a las 12 podía venir, lo malo es que a esa hora trabajaba, pero no quería perder la oportunidad y le dije que estaría.

El fin de semana me encontré a Manolo y parecía que éramos amigos de la infancia. Se enrollaba conmigo un montón, por la tarde jugaban un partido de futbol y me invito a verlo en su casa. Tenía intención de verlo en un bar que íbamos muchos conocidos, pero quise ver a donde llegaba esta vez y acepté. Lo único que me dijo que no le dijera nada a su mujer, en parte me extraño. No sabía si me estaba engañando, pero ya me daría cuenta. Llame a la puerta de su casa y abrió Sabrina, su expresión al verme me dijo que no tenía ni idea de mi presencia. No llegaba a estar desaliñada, pero no estaba como otras veces. Me pregunto qué quería y al decirle que Manolo me había invitado para ver el futbol, me dejo pasar y sin cortarse le dio la bronca a su marido por no habérselo dicho, se quejó por pillarla de semejante facha y Manolo solo le respondió que se cambiase si todo el problema era ese.

Manolo se fue a la cocina a traerme una cerveza y oír murmullo entre los dos. No me sorprendió cuando la rato apareció vestida provocativamente y su mirada ya había cambiado. El culo se lo vi perfectamente varias veces, las tetas igual, era agacharse a dejar algo y según lo hiciera veía su culo o sus tetas. El trataba de que bebiera más de la cuenta, pero en el momento que se descuidaba, vaciaba mi vaso o mi copa en una planta grande que había a mi lado. El que se fue entonando demasiado fue él y eso llevo a que su lengua se fuese soltando más de la cuenta, sobre todo por la cara que ponía Sabrina que era de disgusto.

Sobre todo cuando dijo, “Sabri que buen culazo que tienes, no tiene desperdicio, ¿a qué tengo razón?” me hice el achispado y le respondí, “seguro que te lo pasaras divinamente con él, lo tiene de trastornar a quien lo mira, quien pillara uno así”, Manolo en plan gracioso soltó, “pues nada, no hay manera, no sabe el tesoro que tiene y encima sin estrenar” Sabrina muy enfadada le aviso de que se estaba pasando y lo dijo con tanta vehemencia que casi le quita el colocón a Manolo. Que rápidamente pidió perdón. Para saber a qué punto llegaba todo quise añadir, “no te enfades mujer, en parte lo que dice tu marido tiene razón, pero seguro que si le has dicho que no, es porque será muy burro y lo mismo no tiene ni idea de cómo hacerlo”, un pequeño silencio, ella se medio ríe y me responde, “pues tienes mucha razón”

Nos olvidamos del partido prácticamente y Manolo replica, “pues será como todo, al principio un poco de dolor y luego ya está” no quise dejar hablar a Sabrina, le respondí yo, “Manolo con esa teoría no te dejaba ni tocarme un pelo porque hay en ciertas cosas que no hay que tener prisa, hay que ser pacientes y antes preparar bien preparado el terreno” y el contesto que todo lo que decía eran chorradas. Sabrina dijo que iba a poner algún aperitivo y se fue a la cocina, me ofrecí a ayudarla y nada más entrar detrás de ella no me contuve, la abrace por detrás, le pegue mi rabo al culo y le dije, “solo de pensar que no te han hecho el culo me pone más burro todavía, que ganas de hacértelo y que sepas que tu marido está jugando con fuego y se va a quemar, que no me conformare solo con calentones y a ti te digo lo mismo”le metí mano y estaba chorreando.

Fui al salón a dejar algunos de los aperitivos y Manolo estaba en otro mundo y no lo fingía se había puesto bien “guapo” con el alcohol. Así que cuando regrese fui a saco con Sabrina y empecé a tocar su clítoris, me decía un no, muy suave y se dejaba hacer. La pajeaba deprisa, para luego parar y hacerlo suavemente, luego otra vez deprisa y ella se agarraba a mi brazo, me clavaba los dedos cada vez que cambiaba el ritmo. Mis dedos estaban empapados y me deje de tonterías, hice que se corriera y bien que lo hizo. Suavemente pare, quite mi mano, la mire, me chupe y deguste mis dedos y luego le di un beso muy ardiente. Quería que probara su corrida en mi boca. Después me marché y le dije que una de esas veces no me contendría.

El lunes por la mañana fui a trabajar, desde el primer momento empecé a hacer teatro diciendo que no me encontraba bien, hasta que todo el mundo me dijo que me fuera para casa y descansase. Prácticamente salí corriendo para no perder el tiempo. Llegue a mi casa con tiempo más que suficiente. Me di una buena ducha y me prepare para recibir a Beatriz y quería saber si traería las mismas ganas que tenía yo.

Fue puntual. Abrí la puerta y me decepciono un poco, venia demasiado vestida, demasiado formal. Lo primero que quiso fue entrar al baño y la acompañe a mi habitación, que era el mejor baño. Antes de que entrara le pregunte si quería beber algo y su respuesta fue que después. La verdad que tardaba en salir pero cuando lo hizo me dejo atónito. Salía sin ropa, solo en ropa interior negra. Las bragas eran un culotte, que le hacían el culo más perfecto y aunque era grande se veía muy deseable. El sujetador era trasparente y dejaba ver sus erectos pezones. Tenía razón ni copa ni nada, estábamos en el mejor sitio, en mi habitación, donde tenía todo preparado y a mano.

Beatriz estaba nerviosa aunque trataba de que no se notara, quería demostrar su firmeza, que controlaba toda la situación. Al terminar de desnudarme, miro mi rabo y me dijo, “sí que te han alimentado bien de pequeñito, que barbaridad” trataba de decirlo como broma, pero no dejaba de mirarme. Me acerque la abrace, la bese y cuando note que se iba relajando, la lleve a la cama y la senté en el lado. Me puse a mordisquear y lamer sus muslos por la parte interior. Al principio estaba sentada y me acariciaba la cabeza, luego se dejó caer sobre la cama y se liberó del todo, cuando por encima de su braga empecé a mordisquear su coño. Me asombro que sin llegar a quitárselas se corrió y al momento estaba otra vez a punto. Le quite las bragas con la ayuda de ella, que levanto el culo para que pudiese quitárselas.

Ahora metí bien metida mi cabeza y mi lengua lamia todo lo que había que lamer, metí mis manos por debajo de su culo, para levantar su cuerpo y lamer desde su clítoris hasta su ano. Cada vez iba gimiendo más y más fuerte, otra vez que se corrió y nada más hacerlo, me decía, “esto no me había pasado nunca, tienes una lengua de diablo”. Le di un condón para que me lo colocara y mientras lo hacia de un bote de lubricante me embadurne bien los dedos. Antes de colocarme el condón se puso a hacerme una mamada enloquecedora.

Aproveche para llevar mis dedos llenos de lubricante a su ano. No mentía, costaba meterlos y ella se ponía en tensión, lo que dificultaba lo que trataba de hacer. Se fue relajando y un dedo entraba sin problemas. Aproveche para meter otro más y no protestaba. Se puso a colocarme el condón y una vez puesto hice que se diera la vuelta y se pusiera boca abajo. Le pasaba el rabo por toda su raja hasta que se lo metí de una firme estocada, sacándole un gigantesco gemido. No dejaba de follarla y de ver como se movía ese culo tan blanco, que hacía contraste con mi piel morena. Mis dedos entraban bastante bien en le culo y ella lo estaba disfrutando. Ahora saque mi rabo todo empapado y se lo pasaba por la entrada de su culo.

+ ¿Qué haces? Eso no, por favor eso no, continua lo que hacías, que me has dejado muy apunto. Para, para, no por ahí no. Ay, ay, no, no. (Mi capullo ya estaba encajado en el culo)

+ Relájate y calla, no te preocupes, que va a entrar perfectamente.

“Suplicaba” que parase, pero se podía quitar y no lo hacía, solo se había movido un poco, para dejar el culo más empinado. Viendo que me costaba meter mi rabo, cogí otro lubricante que era más líquido, parecía aceite. Lo deje caer por la raja de su culo, para que llegara perfectamente a mi rabo. Mi rabo ahora se resbalaba, por ello lo tuve que coger con mi mano para encararlo mejor. Le metí el capullo y ella soltó un pequeño quejido e instintivamente llevo su mano a su culo, para hacer tope con mi ingle y que parara.

Parecía mentira que nadie se hubiera follado un culo como ese, estaba super estrecho, pero eso no me impidió meter un poco más. Era una gozada sentir como apretaba mi capullo. Como se quejaba quise hablar para que se distrajera.

+ De verdad para, que es como si me quemara, que eso es muy grande para meterlo ahí. Para de verdad para. (No la hacía caso y seguía metiendo mi rabo muy suavemente)

+ Cállate zorra, si vieras como se come tu culo mi rabo alucinarías. Tenías que haber traído a tu marido, a ese estirado, para que viera como le estrenaba el culo a la que tiene como mujer.

+ Que bruto eres, pero como me pones. Seguro que te rajarías si estuviera mi marido aquí. Aaahhh, aaahhh, con cuidado, como lo noto.

+ Que yo me rajaría, ni loca. Te follaría con más ganas aun y le diría lo golfa y cachonda que eres.

Ya estaba mas relajada e intercambiaba quejidos y gemidos. Ya tenia mas de la mitad de mi rabo metido en su culo, me cogí a sus caderas y le dije que cuando me dijera le metería lo que quedaba. Ella solo contuvo la respiración, soltó una bocanada de aire y me dijo, “venga termina de desvirgarme” y contuvo de nuevo el aire. Termine de metérselo y soltó el aire de golpe y dijo, “que salvajada, como lo noto, me siento muy sucia pero con un placer inmenso, ahora sigue, ya soy toda tuya” en principio no quise ser muy bruto y le folle el culo con mucha dulzura y sin forzar mucho. Hasta que sacaba y metía mi rabo y ya solo gemía, entonces si empecé a follarla con más brío. Se corrió dos veces seguidas y me decía que era increíble, que sin tocarse había conseguido hacerla tener dos orgasmos. No aguante más y me corrí lanzando todo tipo de “groserías” pero me di cuanta que le gustaron, seguro que no estaba acostumbrada a oír cosas semejantes. Me quede tumbado sobre ella y poco a poco le saque mi rabo, luego me puse tumbado a su lado y con una mirada brillante me decía.

+ Que mundo de nuevas sensaciones, pensaba que a mis recientes 50 años, esto era imposible, eres inagotable y me encanta que no te cortes al hablar como hablas mientras lo haces.

+ Lo mejor es que te lo estés pasando bien, eso es lo primordial.

+ Me has hecho olvidarme de todo y ahora debo tener cuidado de que Román no se dé cuenta, porque no sabría que decirle, jajaja.

+ Pues dile que tienes un joven amante que te ha desvirgado ese bellísimo culo y que piensa seguir haciéndolo hasta que no sea necesario poner lubricante.

+ Como se nota que no me conoces, a mi no me eches pulsos que soy capaz de todo.

+ No te veo contándoselo a tu marido, jaja.

+ No me conoces, además con Román, el sexo es de tarde en tarde, un poco monótono por no decir aburrido y esto lo mismo le servía o nos servía como revulsivo. Que porque haya hecho esto no quiere decir que no le quiera, a mi manera pero lo quiero.

+ Que no te pido explicaciones, que tu haces lo que te apetece como lo hago yo. Pero ahora ¿Cómo te encuentras?

La respuesta fue un inmenso morreo y enzarzarnos de nuevo. Esta vez acabamos corriéndonos con un espectacular 69. Una vez que terminamos nos fuimos al baño y fue inevitable, que duchándonos juntos acabáramos follando. Que madura mas impresionante, lo daba todo, era hermosísimo ver como disfrutaba de cada segundo. Era como una sedienta a la que se le da una jarra de agua. Que lo bebe deprisa y a trompicones sin dejar escapar una gota, pues Beatriz igual. La despedida fue muy agradable porque en su mirada no vi nada de arrepentimiento y mucho de satisfacción. Solo me quedo una duda. Si con su marido lo hacia de tarde en tarde, porque esa preocupación a que se diera cuenta de que le habían follado el culo. ¿Es que el marido estaría la tanto de todo?
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Mis locuras y yo.
Publicado en:26 Agosto 2019 7:19 am
Última actualización en:17 Septiembre 2019 5:53 am
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Mi vida matrimonial ha sido tranquila al igual que mi vida sexual, me casé virgen y hasta los 35 años mi esposo fue mi único hombre. Al principio teníamos relaciones sexuales más o menos continuas, y con el tiempo éstas fueron espaciándose paulatinamente hasta llegar un momento que teníamos relaciones unas dos veces al mes o ninguna.
Para mí, esto no me inquietaba, mis conocimientos sobre sexo al casarme eran prácticamente nulos y tomé todo esto como algo normal, me dedique a ser una buena ama de casa, buena madre y buena esposa y el sexo era algo tan lejano de mi mente y mi cuerpo y se encontraba sepultado en lo más íntimo de mi ser.
Cuando cumplimos diez años de casados, nos trasladamos a la ciudad más cercana, por cuanto mi esposo encontró un trabajo en una empresa minera muy bien remunerado.
Perdón, no me he descrito como persona, soy de tez blanca, pelo muy negro, ojos claros verdosos, alta, 1,70 de altura, mi cuerpo es delgado y mis pechos son normales, pero se mantienen duros y de pezones rosados y tetillas largas, mis caderas son anchas y mi trasero es redondo y levantado, y la mayoría de las veces los hombres se dan vuelta al pasar.
Bueno, todo este preámbulo es para darles a conocer una situación que cambió totalmente mi vida sexual y me hizo descubrir a lo que era capaz mi cuerpo,
Han pasado 20 años de mi vida matrimonial, mi mayor está casada y mi se encuentra en la universidad, Un día mi esposo me dice que tendríamos que recibir en la casa a su hermano José, la razón era que su esposa se encontraba muy enferma y debía ser hospitalizada en Santiago para recibir tratamiento médico. Por la cercanía de nuestra ciudad a la Capital, alojar a mi cuñado en la casa era lo más beneficioso para todos.
José, mi cuñado, tenía alrededor de 32 años y era menor que mi esposo, era un hombre alto, corpulento, muy moreno, mocetón criado en el campo, de carácter retraído y poco comunicativo.
La vida siguió normal en la casa, José ocupó la habitación de mi y viajaba constantemente a Santiago y cuando estaba en la casa, se recluía en su habitación saliendo solo a almorzar o a cenar.
Todo cambió un día que me dirigía por el pasillo de la casa y mi cuñado salió del baño solo tapado con una toalla en su cintura, al encontrarnos, su sorpresa lo hizo soltar la toalla, cayendo ésta al suelo, mi sorpresa fue mayúscula, no por la situación sino porque de su entrepierna surgía un pene de gran tamaño, así, en su tamaño normal debería medir unos 18 centímetros.
Con rapidez mi cuñado recogió la toalla y se metió en su dormitorio, yo quedé anonadada, pasaron varios segundos antes de reaccionar, lo que había visto me dejó fuera de sí, no podía creer lo que había visto, era un tremendo pedazo de carne, moreno, que surgía de una abundante mata de pelos, era para no creerlo, si el pene de mi esposo debía medir unos doce centímetros parado y lo que tenía José lo superaba con creces.
La imagen del pene de José me persiguió todo el día en mi mente y se repetía una y otra vez, mi cuerpo reaccionó extrañamente, sentía mis pezones duros y mi bajo vientre me ardía, una sensación que nunca había tenido, no sabía que me estaba pasando, creí que me había resfriado porque sentía mi frente y mi cara ardiendo.
Al ir acostarme, el sacarme la ropa sentí el roce de las prendas en mi cuerpo y me estremecí, al ponerme mi camisón de satín se produjo una descarga de sensaciones que me hicieron doblar las piernas, me introduje en la cama y quise acercarme a mi esposo, pero este ya dormía profundamente. Me di vuelta y trate de dormir, pero la imagen del pene de José se repetía una y otra vez y me producían un extraño dolor entre las piernas, el sueño me venció pero aun así, seguí soñando con la situación.
Al otro día me levante tempranísimo, quería ver a mi cuñado antes que se fuera, esperé en la cocina hasta que apareció, vestía una polera, zapatillas y unos pantalones de tela delgada. Lo saludé alegremente, pero no pude evitar que mis ojos se fueran directamente a su entrepierna, me sonrojé totalmente al darme cuenta de mi indiscreción, él se dio cuenta y se giró despidiéndose.
Quedé respirando agitadamente por largos minutos, estaba sola en la casa ya que mi marido salía a trabajar de madrugada, me dejé caer en una silla, no me explicaba que me pasaba, me desconocía totalmente, mi cuerpo no era el que conocía, tuve que levantarme e ir al baño, donde me desnudé y me duche con agua helada por largos y largos minutos a fin de calmar el ardor de mi cuerpo…
Al medio día recibí un llamado telefónico de mi marido, me pedía que le preparara una maleta con mudas de ropas para cinco días porque de su empresa lo mandaban en comisión de servicios al norte y salía el domingo en la noche, estábamos a viernes.
La noticia no supe porque me llenó de alegría, esperé impaciente que pasara el viernes y el sábado para que mi marido se fuera, mientras tanto, fui a un mall y me compre ropa íntima seductora, siempre he usado ropa tradicional, pero compre dos colaless diminutos, unos sostenes de media copa, una minifalda amplia y una camisa de cuadrille celeste. Llegué rápidamente a la casa y me probé la ropa, el colaless apenas cubría mi zorrita y se metía totalmente en mi rajita, el sostén elevaba aún más mis senos, la minifalda al agacharme mostraba todas mis nalgas y la camisa al desabotonar dos botones, mostraba muy bien mis senos.
Guardé todo en un armario y como aún era temprano, fui a una peluquería donde me depile totalmente mi zorrita y mi ano, como decimos en Chile, quedaron como tetitas de monja.
El plan que poco a poco se había ido formando en mi mente tenía un solo fin, el pene de José, pensamiento que no dejaba de taladrar mi mente. Algo había cambiado en mí, había sido solo un momento de 2 segundos para que todo en mí se dislocara, no me atrevía ni quería analizarlo, era una obsesión que me nublaba y me alentaba seguir adelante.
Y al fin llegó el domingo, a las 12 horas una minivan de la empresa pasó a buscar a mi marido para tomar el avión. José había salido y no volvería hasta pasadas las 14 horas. Empecé a preparar todo, me bañé a conciencia, me peine con esmero, me puse la ropa adquirida y me impregne de perfume, estaba resplandeciente, me miraba al espejo y no podía creer la transformación lo que veía en el espejo.
Esperé pacientemente mirando hacia la calle hasta que vi aparecer a José, venía con una polera blanca, unos short de baño azules y mocasines de lona, apresuradamente me fui al living y empecé a simular hacer aseo, José entro y saludo con un “hola cuñadita, como que está haciendo aseo día domingo”, es la fuerza de la costumbre le respondí sin darme vuelta y como Sergio se fue de viaje tenía que hacer algo.
Sentía que mi cuñado me miraba tras mío, y di un paso había atrás simulando un tropiezo cayendo de rodillas casi a sus pies, con el trasero al aire, cosa que no debe haber pasado desapercibido porque José se abalanzo a recogerme tomándome de la cintura y levantándome del suelo, quede abrazada con él e instintivamente eche hacia atrás mis nalgas. Note que José no me soltaba ni yo quería que lo hiciera. Gracias cuñadito, que bien se siente una en sus brazos.
Y usted se ve muy linda cuñadita respondió, apretándome un poco más contra él. Sentí que me derretía, (calma, calma me decía, no te muestres tan ansiosa me repetía). Me separé y me di vuelta quedando frente a él. Gracias José, eres muy amable, quieres que te sirva almuerzo, No gracias, me contestó, ya almorcé. Un jugo, una bebida helada volví a preguntarle. ¿Para qué?, para que se me caliente en la mano fue su respuesta. Abrí los ojos desmesuradamente, su respuesta me dejó con la boca abierta.
Si poh cuñadita, tal como la veo, no hay bebida helada que calme mi calor. Me hice la pudorosa y baje la vista. Ay, las cosas que dice cuñadito, que tengo de raro le respondí. Nada de raro contestó, todo lo contrario, se ve como para piñizcarla con la uña, nunca la había visto así, está demasiado, como le diría, excitante.
Guauuu me dije interiormente, ¿y ahora qué hago?, ¿cómo sigo con esto?, todos los tabúes morales, sexuales y sociales se me vinieron encima, estoy casada, tengo hijos, no he conocido otros hombres ni he sabido de sexo y me estoy comportando como una , no me atrevía a pedirle a Dios que me ayudara, todo en mi era un caos y estaba entre el arrepentimiento y el pecado.
Pero volvió la imagen de mi cuñado desnudo y seguí con mi plan, ¡Ay José! Recuerda que estoy casada con tu hermano y me dices tamañas cosas. MI hermano, mi hermano, pedazo de tonto que es, teniendo una mujer tan deseable y la tiene abandonada, no olvide cuñadita, que órgano que no se usa, se atrofia, especialmente cuando el órgano esta tan bueno como lo estoy viendo.
José se acercó hacia mí y pasó sus dedos por mi cara, (agggg, sentí que me derretía y me encendía, mi zorrita se llenó de jugos y sensaciones), después pasó su dedo pulgar por mis labios, los entreabrí y lo introdujo un poco en mi boca, lo succione levemente y yo ya no daba más, se acercó un poco más apoyando su pelvis a mi cintura, sentí su bulto en mi estómago y todo se dio vuelta en mi cabeza turbando mi mente, me trastorné completamente y bajé la mano atrapando lo que me tenía loca.
Por fin lo tenía para mí, lo sentí entre mis dedos, era enorme, más de lo que había visto, comencé a sobarlo sobre sus pantaloncillos, me sorprendía su dureza, el calor que emanaba… Solté la amarra del short y comencé a bajárselos, cayeron al suelo y mire hacia abajo, guauuu, era enorme, unos 24 o 26 centímetros, grueso, moreno, con gruesas venas y una cabeza inmensa color violeta, no di más y me agache, quedo frente a mi cara, me acerque a ese pico que tenía el porte de mi cara, el olor que emanaba me enloqueció, ya no era yo, ya no era la esposa, no era la madre, no era la ama de casa, era una loca deseando sexo, sexo y más sexo, lo tomé entre mis manos y comencé a moverlo, de arriba abajo, era una locura, lo recorría con mis manos, era un pico ardiente, lleno de olores enloquecedores.
Unas gotitas aparecieron en su cabeza, no sé cómo, pero lo llevé a mi boca y empecé a pasarle la lengua saboreando esas gotitas saladas, poco a poco acerque más mi boca e introduje su cabeza, me dolían las mandíbulas de tanto abrir la boca pero al fin la cabeza cayo totalmente, era la primera vez que realizaba sexo oral, pero el instinto de mujer me iba enseñando como hacerlo, comencé a succionar y pasarle la lengua, y aunque era enorme, necesitaba introducirlo más y más en la boca, empujaba y empujaba, sentí como iba entrando y llenando toda mi boca, sentía los jadeos de José que también trataba de introducir más su rico pico en mi boca empujando con sus manos mi cabeza; las lágrimas salían de mis ojos y sentía como la saliva me salía por boca y narices, pero nada me importaba, lo único que me importaba era que entrara más y más, sentí como golpeaba mi garganta y me ahogaba, trataba de tomar aire por mis narices y al mismo tiempo chupar desesperadamente, José empujó un poco y sentí como su pico traspasó la garganta pasando a la tráquea, me ahogaba, me sofocaba pero no cejaba en mi empeño, calculo que debía tener tres cuartas partes de su pene dentro de mi boca y José no dejaba de pujar. “¡¡¡Cuñadita, cuñadita, no puedo más, me voy a descargar, no doy más!!! Solo asentí con mi cabeza y empujé más su pico a mi boca, penetró un poquito más y sentí que se hinchaba sofocándome, y sucedió…, una oleada de chorros de semen empezaron a caer en el interior de mi garganta, y por primera vez en mis 35 años, sentí el PRIMER ORGASMO DE MI VIDA, eran oleadas de corriente eléctrica que partían de mi zorra y recorrían mi cuerpo y querían salir por mis pezones, me estremecí totalmente, sentí como corrientes de jugos salían de mi vagina cayendo por mis piernas, me ardía todo el cuerpo, y algo extraordinario, mi ano se distendió y evacuó varios gases…
José poco a poco dejo de bombear, pero yo seguía adherida a él succionando hasta la última gota de semen, el pico de José fue disminuyendo poco a poco su tamaño pero aun llenaba toda mi boca, no quería sacarlo de mi boca, pero volviendo a la realidad sentí los dolores de mis mandíbulas y mi boca abierta tanto rato y me vi obligada sacarlo de mi boca y me tumbe a un lado desfalleciendo.
José cayó sobre sus rodillas y se tendió a mi lado, así, totalmente agotados nos quedamos medios adormilados.
Ya estaba anocheciendo cuando desperté, me sentí en cierto modo abochornada o avergonzada al ver a José con sus pantaloncillos a media pierna y su pene al aire, pero los recuerdos de lo pasado se vinieron de golpe y me sentí llena, grata, mujer.
Me levanté despacio y fui a la cocina, preparé unas cervezas negras con huevos y azúcar (levanta muertos le dicen por acá) y unos emparedados de carne y los lleve donde estaba José que había despertado con el ruido de la licuadora.
Me sonrío y se levantó, casi se cae por culpa de los short a media pierna. Se los sacó y avanzó con su miembro libre, quedé fascinada por la escena.
Nos sentamos en la alfombra, bebimos y comimos con ansías, teníamos hambre y en unos minutos desapareció todo de la bandeja. José se levantó y tomo mis manos alzándome como una pluma, me tomo en sus brazos y me llevó a mi dormitorio. Estaba violando nuestro lecho matrimonial pero no me preocupó, valía bien la pena.
Me tendió suavemente en la cama y desabrocho mi camisa, abrió el sostén y sacó el colaless, quedé desnuda totalmente. José sacó su camiseta y zapatos y se acostó a mi lado. Con la yema de sus dedos comenzó acariciar mi pezón derecho, (diablos, nuevamente las corrientes comenzaron a recorrer mi cuerpo), mientras acariciaba acercó su boca al otro pezón y comenzó a succionarlo, chuparlo, morderlo, (Dios, eso era divino, más aún cuando era la primera vez que recibía estas caricias), empecé a evacuar jugos vaginales como un río, los orgasmos venían una y otra vez. Soltó el pezón que tenía entre sus dedos y bajó a mi zorrita, su dedo medio empezó hacer círculos alrededor de mis labios vaginales, estaba mojada y trastornada completamente, el dedo comenzó a introducirse dentro de mi vagina, era una locura, pero cuando se completó la locura fue cuando su dedo tocó mi clítoris. Mi cuerpo se arqueo completamente, levantándose un par de centímetros de la cama, mis manos se aferraron a la cama y la explosión de orgasmo se detonó, mientras más acariciaba mi clítoris, más orgasmos me venían.
José dejo de succionar mi pezón y sacó su dedo de mi clítoris, pasó una pierna sobre mí, abrió mis piernas y puso su cabeza en mi zorra empezando a pasar la lengua sobre ella, si el dedo me había dado mil sensaciones, su lengua las aumentó a diez mil, cada lenguada sobre mi clítoris era un éxtasis, un manjar, no quería que se detuviera.
Abrí los ojos y delante de ellos estaba mi premio mayor, el pico de José, semi parado se blandía sobre mi cara, no tarde un segundo en tomarlo con la mano e introducirlo en mi boca, ya la demencia era total, era una parafernalia de placeres que nunca había conocido y muy difícil de describir.
Estábamos en ese intercambio de placeres cuando José empezó acariciar mi ano con el dedo, nunca antes había sido tocado e instintivamente fruncí las nalgas apretándolas, pero siguió pasando su dedo sobre mi agujero mojado a mas no poder y me fui distendiendo gozando esta nueva manera de sentir el sexo a cabalidad. Pero el dedo insistente obtuvo su premio y fue ingresando lentamente dentro de mi culito, imagínense, chupando un gran pene, lamiendo mi chuchita y un dedo en el culo, estaba llena completamente y mi cuerpo ardía como un gran incendio.
El dedo dentro de mi trasero me agrado demasiado y teniendo las nalgas de José a mi alcance, empecé a jugar con mi dedo en su ano, un agggg salió de la garganta de José, retire sorprendida el dedo creyendo le había dañado, pero José entre mis piernas me decía, sigue, sigue… Volví a jugar con su ano y mi dedo se introdujo dentro de él, la reacción fue inmediata, el pene semi parado de José se paró totalmente dentro de mi boca, mucho más que en la tarde, sentí que mi boca iba a explotar de tamaña erección, (madre, si alguna mujer ha tenido esta experiencia, es única).
José interrumpió todo este juego sexual y se paró al borde de la cama, tomo mis piernas y me giro al borde, cuñadita, no aguanto más y si seguimos así me voy a volver a ir dentro de su boca y quiero hacerlo dentro de su vagina. (Bueno pensé para mí, aquí viene la prueba final, ¿no quería jugar?, hay que aguantar este pedazo de carne dentro de mí).
Puso una almohada bajo mis caderas y abrió mis piernas, se inclinó hasta poner su pico en la entrada de la vagina mojada a más no poder, introdujo su cabeza hasta acomodarla entre mis labios vaginales, me sentía en la gloria, sentí como nuevamente torrentes de jugos corrían por mi chuchita. Esperaba una entrada sensual, lenta, amorosa, pero José después de acomodarse en la entrada, empujo de una sola vez esos 26 centímetros dentro de mí, fue tremendo, de 10 centímetros que estaba acostumbrada a una lanza de carne, realmente fue tremendo, sentí como todo mi interior se rompía, se destrozaba, sentí la cabeza del pico de José tocar el fondo de mi vagina, las lágrimas saltaron de mis ojos y un grito de dolor me sacudió. José se quedó quieto sobre mí besando mis pezones, poco a poco me fui acostumbrando a esa poderosa lanza que me tenía ensartada, mis músculos se fueron distendiendo lentamente y comencé a sentir el gusto a esa masa de carne que me había trastornado por varios días. José advirtió que ya estaba más relajada y comenzó un lento saca y pone, a medida que José se movía mi cuerpo se fue transformando nuevamente, y comenzó la orgía de orgasmos que venían uno tras otro, estaba en las nubes, a medida que José aumentaba su ritmo, las olas de orgasmos venían una tras otra con más intensidad, y a pesar que tenía mis caderas levantadas por la almohada, trataba de levantarlas más arqueando totalmente mi espalda, quería que cayera todo, que no quedara nada fuera, mis ojos se fueron hacia atrás poniéndose blancos y mis manos se aferraban a la ropa de cama. La intensidad de los movimientos de José fue creciendo y creciendo y mi locura también, y el broche de oro fue cuando José pasó su brazo atrás e introdujo dos dedos en mi culito, madre, creí que me iba a desmayar, mi vagina y el pico de mi cuñado eran lavas de volcán, todo en mi interior era un infierno de fuego, José empezó a pujar más y más fuerte, sentía como quería traspasarme y salir por mi espalda, era lo más delicioso que nunca me había pasado en mi vida, y vino el happy end, la espalda de José se arqueó y pujó como queriendo entrar sus cocos dentro de mí y comenzó a eyacular semen y más semen, sentía como me inundaba y ya la locura fue total, mi cabeza se movía de un lado a otro descontrolada, y seguía el bombeo y me fui obscureciendo, todo se nubló, no podía más de tantos orgasmos y sensaciones divinas y me desmaye.
Desperté como a las doce de la mañana, desarmada totalmente, mi maquillaje todo corrido, me dolía todo el cuerpo especialmente la vagina, no podía moverme, mi cuerpo no me respondía, lentamente moví mi mano y me toqué la vagina, estaba aun totalmente mojada con semen y líquidos vaginales, la noté inflamada y ardiente. Los olores de frituras me llegaron desde la cocina, al rato llegó mi cuñadito hermoso con una bandeja de huevos con jamón, café con leche y jugo de naranjas, y un delantal sin pechera cubría su tesoro.
Fue un desayuno delicioso. No quiero aburrirlos más con mi relato, fue una semana soñada, lo hicimos por toda la casa y por todos lados, no hubo rincón de mi cuerpo que no fuera invadido por Pepito, nombre que le pusimos al pico de José, fue un tsunami, un terremoto sexual, algo que diez días atrás no lo habría imaginaba ni en sueños.
De esto hace diez años, José volvió a su casa con su esposa y no lo he vuelto a ver más, y sigo con los diez centímetros de mi esposo, pero lo bailado y lo cualiado no me lo quita nadie.
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Sexo a flor de piel
Publicado en:22 Agosto 2019 7:19 pm
Última actualización en:26 Agosto 2019 7:27 am
594 vistas

Y ahora relájate. No pienses en nada. Túmbate de espaldas y abandónate a las sensaciones. Sólo siente mis manos sobre tu espalda.El solo contacto hace que se alivien las tensiones. Necesitabas calor humano, caricias de otro ser que te hagan sentir viva. Siente mi cuerpo pegado al tuyo, no importa el calor. Mis labios en tu nuca…aspiro tu aroma de mujer. Me gusta como hueles…

Mis manos acarician tus brazos, tus caderas, suavemente. Te vuelves sobre un costado ofreciéndome tu pecho terso. Acojo uno de ellos en mi mano como una pequeña paloma y poso mi boca sobre él con un beso tierno.

Oigo tus leves ronroneas, apenas perceptibles penetrar en mi oído. Me gusta, me gustan tus movimientos felinos, elásticos al acercarte más a mí. Me abrazas mirándome profundamente a los ojos y te beso. Nuestros labios se funden amorosamente. Nos saboreamos el uno al otro. Deja que bese todo tu cuerpo, tus manos, tus pies, tu vientre…

Lentamente acerco mi cara al interior de tus muslos. Noto un calor intenso.Tu dulce aroma me embriaga. Mi boca ya en tu sexo. Lo acaricio con mis labios, muy suave. Mi lengua recorre tu vulva despertando hasta la última célula. Pruebo tu licor extasiarte y me enervo.

Acaricias mis cabellos mientras comienzas a mover tus caderas. Mi lengua y mis labios se mueven al ritmo que marcan tus caderas y tus gemidos. Noto tu flor creciendo en mi boca. Un capullo que se va abriendo lentamente hasta que estalla en una explosión de placer que te inunda hasta el cerebro.

Me abrazo a tu cintura, poso mi mejilla en tu vientre y me acuno con tu respiración profunda. Duerme mi amor, descansa que yo velaré tus sueños…
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La mujer ardiente en la ventana de enfrente.....
Publicado en:22 Agosto 2019 7:17 pm
Última actualización en:5 Septiembre 2019 12:18 pm
400 vistas

Ella, tranquila y ardiente, se acercó a la ventana. Nada cubría su opulento cuerpo. La luz que entraba por los enormes ventanales bañaba su piel bronceada. No tenia pudor alguno en enseñar su cuerpo a cualquier persona que pasara por la calle, a sus pies. Más de un hombre se detuvo a mirarla. Más de una mujer también. Otras, escandalizadas, tapaban la vista a sus hijos con la palma de su mano.
Ella, de pie frente al ventanal observaba las reacciones y sonreía con lujuria. En menos de dos minutos tenía una cola de caballeros de indefinida situación civil en su puerta, clamando atenciones en cierta parte de su cuerpo. Pero ella se negó a abrir la puerta de su casa. Jame se acercó por detrás y la abrazó.

Él también estaba desnudo, y excitado. Sus pieles contrastaban en demasía. Él, pálido. Ella, oscura. Jame la giró, cogiéndola de las caderas y la apoyó en el cristal. Verónica se encaramó encima de él, rodeándolo por la cintura con sus piernas. Sin ningún momento de vacilación, él la penetró, ante la vista de cualquiera que pasara por la calle, a sus pies.
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