Una velada perfecta... :)  

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23/7/2019 2:15 pm
Una velada perfecta... :)



Los nervios me consumían...

Estaba sentado, esperándote, tomándome un café. Intentando dejar mi mente en blanco. Simplemente tratando de pensar en otras cosas que no fueras tú, pues los nervios me estaban pasando factura...

Fumaba absorto en mis pensamientos, mirando la gente de mi alrededor con nerviosismo. Como si tratara de vislumbrarte de entre la multitud, antes de que tú me vieras a mí.

Entonces fue cuando te vi aparecer...

Estabas espléndida y me resultaste de una belleza indescriptible, y aunque había visto muchas fotos tuyas en tu perfil del skype, al natural, me resultaste una mujer de ensueño, de esas de las que, irremediablemente terminas locamente enamorado y deseando tenerla a tu lado todos los días. Pero como sabía que no era posible me conformaba con poder disfrutarte la semana que habías venido a verme.

Lucías un conjunto de cuerpo entero, de color negro, sensualmente ajustado que perfilaba tus curvas sinuosas, y no podía dejar de pensar en perderme en ellas. Me quedé sin habla mirándote como te acercabas a mí, lentamente, mientras mi pulso comenzó a acelerarse estrepitosamente. Me viste, te sonreí, me sonreíste y cada vez estabas más cerca de mí.

Tus ojos negros brillaban intensamente resaltando el azabache de tu precioso pelo negro, largo, que colgaba disimuladamente por tus mejillas. Cuando nos encontramos, de pie los dos, me acerqué un poco más, invadiendo tu espacio vital, nuestro espacio vital y... levantando ligeramente una de mis manos rocé tu pelo temblorosamente mientras te dije:

-Cosita rica! Estás preciosa!-, musité con una voz entrecortada por la emoción.

-Ya estoy aquí...- me contestaste mientras irremediablemente te acercabas defintivamente hacía mi, hasta quedar completamente en frente mio.

Entonces, en un acto sublime de autocontrol, te besé dulcemente la mejilla mientras mi mano, que había acariciado uno de los rizos de tu pelo, te acarició suávemente la mejilla. Y la otra te asía levemente por la cintura.

-Que ganas tenía de verte!- musité, sin poder evitar esbozar una sonrisa. A lo cual, me obsequiaste con la sonrisa más dulce que jamás habían regalado. Cogiéndote por tu esbelta cintura te acompañé hasta nuestra mesa ya que habíamos quedado en el restaurante, previamente había hecho una reserva para dos. Retiré la silla para que te acomodaras, tras lo cual yo hice lo propio. Y allí estábamos los dos, sentados, frente a frente, nerviosos como dos adolescentes sin saber qué hacer... Por fin!

Habíamos acordado no poder besarnos ni tocarnos ni hacer nada durante la cena, sólo después de cenar, aunque no teníamos pensado nada en concreto para cuando nos marcháramos del restaurante. Mejor improvisar...

Los murmullos de la gente hablando alrededor se fueron desvaneciendo lentamente, como si por arte de magia hubiéramos sido transportados a otro lugar. Lentamente experimenté un profundo silencio como si todo el sonido se hubiera desvanecido. Y entonces... te oí, solamente a ti. Mi mente se concentró tanto en tu dulce voz que no oía nada más que no fueran tus palabras, y ya me empezaba a excitar. Ese timbre que tienes me resulta tan excitante y morboso y que había escuchado tantas veces entre gemidos las veces que nos corrimos por teléfono... Uffffffffffffffffff

Entones una cápsula nos envolvió. Mientras cenábamos y dejábamos que el ambiente se fuera relajando no existía nada más que nuestra pequeña y efímera burbuja, nuestro pequeño universo particular, el que habíamos creado entre nosotros después de tanto tiempo y de tantas ganas que teníamos de conocernos en persona: dos labios pronunciando palabras deseosos de juntarse en un beso apasionado, dos ojos mirándose y desnudándose mutuamente, dos almas deseándose, infinitamente juntas, aunque fuera por unos instantes...

Fue tan maravilloso!!! Compartir contigo esa velada tan agradable, tan harmónica, tan especial... Buena conversación, risas, muchos gestos espontáneos fueron naciendo de este encuentro, miradas furtivas, lascivas, morbosas. Ya nos conocíamos y tras romper el hielo en el fondo estábamos deseando follarnos sin parar. Pero ese control no hacía más que incrementar el deseo. Nos follábamos con la mirada y dentro de mi imaginación, te hacía el amor allí mismo, te ponía a 4 patas sobre la mesa del restaurante, y empezaba a follarte delante de todos.

Seguramente estarías pensando algo parecido, quizás en escurrirte bajo la mesa y hacerme una mamada, metiéndote toda mi polla en la boca sin parar hasta sentir como explotaba y te tragabas toda mi lechita, para luego, como si no hubiera pasado nada, colocarte de nuevo en tu silla, y relamiéndote la comisura de tus labios para no dejar ni una gotita.

En un acto de valor quisimos terminar la segunda botella de vino blanco, dulce e intenso que poco a poco nos fue acomodando cada vez más...

Llegó la hora de dejar el restaurante, medio vacío. Creo que tan sólo quedábamos nosotros dos y un grupo de 4 personas que ni tan siquiera habíamos visto llegar. Y tras pagar la cuenta nos marchamos.

-¿Te apetece un paseo por la playa? ? te dije, justo al salir de la puerta del restaurante, mientras la aguantaba para que pasaras delante de mí...

Y así, asintiendo con la cabeza, y con esa sonrisa despiadadamente dulce que dibujaban tus labios, marchamos en dirección a la playa... Que estaba a escasos metros...

La noche era especialmente fresca, de verano. Esa brisa ligera, la que se levanta por la noche cerca del mar, nos acariciaba y levemente levantaba algún que otro mechón de tu pelo. Me encantaba ver como lo recogías con tus dedos colocandolo de nuevo en su sitio, como si no hubiera pasado nada, y me sonreías, cómo pidiéndome disculpas por ese pequeño inciso, para mi... de una ternura sin igual.

Mientras caminábamos y seguíamos charlando quise darte la mano y en algún momento se rozaron, posiblemente a propósito, deseaba tanto hacerlo!!! Nuestras manos se buscaban solas, pues ninguno de los dos era dueño de ellas. Me consumían las ansias de sentir el calor de tu piel sobre mi propia piel. Dios!!!! Ese contacto físico... que tanto necesitábamos el uno del otro... Esa sensación de bienestar que se siente cuando alguien te toca, sea donde sea, y no te rechaza... y que ahí se queda, deseando al mismo tiempo ese contacto sutil y reconfortante. Pero no lo hicimos...

Nos tumbamos en la playa, en un trozo que encontramos desierta... justo en la orilla del mar, tras haber caminado por ella, refrescándonos los pies, sintiendo el agua tibia, caliente, como suele estar a esas horas después de haber recibido el intenso calor del sol durante todo el día.

La luna brillaba espléndida en el horizonte reflejándose sobre el mar cubriendo el agua con su cálido manto blanco. Las olas que no cesaban de romper a nuestros pies se descomponían en miles y miles de pequeñas gotas que nos conseguían mojar levemente.

Que noche tan perfecta, pensé!

Entonces la Luna fue testigo de nuestro primer beso...

Miles de estrellas nos observaban lejanas en la distancia. Absortas en su frenética danza, en su frenético afán desesperado de brillar y brillar eternamente hasta el fin de los días, eones de tiempo consumiéndose lentamente sin apenas inmutarse con paso de los años. Algo parecido nos había pasado a nosotros esa noche que voló sin apenas darnos cuenta... A una escala mucho más humana...

Nos habíamos tumbado en la arena. Lo hiciste sobre mi chaqueta que gentilmente había colocado sobre tus hombros mientas paseábamos y ahora cayó al suelo, expresamente para que te acomodaras sobre ella. Nos tumbamos el uno al lado del otro mirando el cielo. Perdiéndonos en la inmensidad del universo. Perdiéndonos en la inmensidad de nuestros propios pensamientos, ahora más cercanos que nunca. Perdiéndonos el uno en el otro.

Pasó una estrella fugaz tan rápida que apenas fue perceptible para los dos. Aunque de súbito nos miramos fijamente como si fuera un presagio de lo que, irremediablemente, a continuación iba a pasar. Aquella iba a ser la estrella que, de alguna forma, iba a ser el desencadenante que tanto ansiábamos. Sabíamos lo que los dos queríamos y había llegado el momento de la verdad. Sabíamos lo que teníamos que hacer, los dos lo deseábamos durante tanto tiempo, los dos lo deseamos durante toda la noche. Y aquel momento sería la culminación de una de las más mágicas y maravillosas noches de mi vida.

Creo que fue la primera vez que nos miramos fijamente, tumbados, colocándonos de lado, sin pronunciar palabra alguna pues llegados a ese punto ni tan siquiera necesitábamos hablar... Con sólo mirarnos nos estremecíamos, o quizás fuera la ligera brisa que nos envolvía y había empezado a refrescar. Pero se me puso la piel chinita de pensar que te tenía justo en frente de mi, como tantas veces había soñado.

Nos miramos fijamente y ya nos dijimos todo...

Me abrasó tu mirada. Tus ojos brillaban intensamente y tintileaban. Desde su negra oscuridad me contaban todo el deseo que había dentro de ti, ese ansia que te corroía por dentro, deseándome como nunca antes has deseado a nadie. Y lo mismo me sucedía a mí. Y lo mejor de todo es que desde hacía tiempo que lo sabíamos y suspirábamos por entregarnos mutuamente...

Recogí uno de tus mechones, que volvió a deslizarse, incansable durante toda la noche. Mi mano se alzó lentamente como si fuera a cámara lenta mientras la seguías con la mirada esperando ese momento, ansiando el momento en que mis dedos rozaran sutilmente tu mejilla, sonrojada y cálida. Sentiste como mis dedos colocaron delicadamente tu pelo en su sitio, como si fuera el más frágil cristal y tratara de no romperlo. Entonces... temblorosos... resbalaron por tus mejillas, surcando con las yemas de mis dedos tu piel, acariciándola ligeramente. El contacto infinitesimal de mis manos en tu piel, te hizo estremecer. Fue una caricia tan deseada. Mi caricia exploró tu rostro, por todas partes, recorriéndolo como si tratara de buscar algún punto más sensible que otro. Como si tratara de hacer un esbozo de tu rostro en mi mente, para no olvidarlo jamás. No pudiste evitar erizar toda tu piel, despertando los sentidos, despertando cada uno de los poros de tu fina y tersa piel. Te hice temblar con mi caricia. Y creo que... no paraste de temblar en toda la noche..

Sin dejar de mirarte un instante me acerqué, tirando ligeramente de tu barbilla hacia mí, atrayendo mis labios hacia los tuyos en una lucha desenfrenada por no perder el control allí mismo, ya no podía resistir más....

Dando una bocanada de aire fresco, suspirando, mis labios rozaron tu piel superficialmente, jugetones al principio. Besé tu mejilla, quizás ahora más cálida que antes, algo ruborizada. Mis labios dejaron una marca perfecta sobre tu piel. Momento que aprovechamos para abrazarnos, en un abrazo ansiado en lo más profundo de nuestros corazones.

Sin dejar un sólo instante de rozarte con mis labios recorrí la mejilla de lado a lado hasta llegar a tu oído. Necesité otra bocanada de aire, pues comenzaba a respirar agitadamente, dentro de mí, y sentí quedarme sin aire en mis pulmones. Respiré tan profundamente que me embriagué de tu fragancia. Robándote el aroma que desprendía cada poro de tu piel. Besé el lóbulo de tu oreja y te susurré: "te deseo..."

Te erizaste como una gata, tu piel reaccionó a mis palabras mientras un ahogado gemido y después un leve sonido surgió de tus labios: "Yo te deseo más..."

Tras volver a recorrer tu mejilla besándote decididamente terminé en la misma comisura de tus labios. Me enfrasqué en una lucha por recorrer tus labios con los míos, solamente rozándolos, sintiéndo nuestras respiraciones aceleradas, comenzando a entrecortarse. Sentía tu respiración jadeante directamente sobre mi rostro y tu hacías lo propio con la mía, inundándote con mi aliento. Incliné ligeramente mi nariz para poder continuar mi camino y tras llegar al final mis manos ya te apretaban fuerte contra mi pecho. Como si no quisiera soltarte jamás. Y sentí tu pecho pegado al mio, tanto, tanto... que practicamente nuestros corazones latían al mismo compás.

Aún recuerdo el contacto de tus labios con los míos. DIOS!!! Que sensación más placentera cuando te besé de verdad. Primero mi lengua humedeció tus labios para dejarlos dispuestos, completamente empapados en mi saliva. Tras lo cual abriste la boca e inmediatamente después mi lengua se adentró, explorándola, buscando la tuya y cuando la encontró se entrelazaron, bailando al mismo son. Mis labios humedecieron los tuyos. Los tuyos humedecieron los míos. Intercambiamos saliva... aunque fue un intercambio de mucho más que eso... Fue un beso de lenguas que se buscaban frenéticas, de labios que se devoraban sin piedad, de salivas que se intercambiaban exhaustas, de manos que se exploraban insaciables, de dos personas que se deseaban intensamente...

Fue un beso de humedades descontroladas que se juntaron buscándose en este mar de placeres que nos inundaba...

Estábamos los dos completamente excitados. Mi polla estaba tan apretada dentro del pantalón que comencé a sentir como poco a poco ese líquido transparente salía de ella. Síntoma inequívoco de mi tremenda excitación. Mi polla lubricaba como nunca... sólo de pensar en que te iba a follar en ese mismo momento.

Me costó horrores separar mis labios de los tuyos como si se hubieran fusionado y no pudiera despegarlos, pero al final lo conseguí, en un arrebato de fuerza de voluntad. Lo justo para comenzar a acariciar todo tu cuerpo y comenzar a desnudarte allí mismo.

Entonces te dejaste hacer....

No sé si había o no había gente en aquel lugar, tampoco me importaba y justo cuando lo pensaba tus pechos aparecieron entre mis manos...Me encantaron tus senos. Sinuosos, bien formados, con esa aureola coronándolos y con unos pezones deliciosamente tentadores. No dudé en inundarlos con mis besos. Comencé a besar tu pecho justo bajo tu cuello deslizándome sin prisas hasta uno de tus pechos. Los masajeé delicadamente, apretando ligeramente con mis dedos, haciéndome una idea de su textura... Mientras los apretaba -ahora un poco más fuerte- alcanzcé uno de tus pezones haciéndote estremecer y temblar al sólo contacto de mi lengua. Los recorría en círculos dándole pequeños golpecitos, torturándolo con toda la dulzura del mundo, para después llevármelo completamente a mi boca y comenzar a chupar... despacio al principio, y luego cada vez más fuerte, tanteando tu reacción, que no cesabas de respirar entrecortadamente y gemir muy levemente... Terminé apresándolos entre mis labios y tiré fuerte de ellos. Se pusieron completamente duros, completamente de punta y mojados por mi saliva. Los humedecí completamente empapándolos con mi saliva.

Casi me explotó la polla de imaginarme esa misma humedad que provocaba mi saliva sobre tu coñito delicioso.

Estabas demasiado excitada imaginándote la noche de placer y lujuría que ibamos a vivir. Imaginabas esa lengua torturándote el clítoris, jugando con tus labios vaginales, recorriendo tus entrepiernas, tus ingles, tus muslos, haciéndote sufrir y sufrir de placer. Una lengua viciosa y jugetona como la mía te iba a volver loca de puro placer.

Estabas tan excitada...

Hacía algo de fresco, es cierto. Aunque había conseguido situarme estratégicamente para que la brisa no te molestara directamente. Tenías la piel erizada, completamente de gallina y sabía que no era precisamente por el frío.

Mientas reanudé el bombardeo de mis besos sobre tus labios deborándote completamente, una de mis manos te exploró, milímetro a milímetro, desde tus piernas, rodillas, pasando por la parte interior de los muslos, rozando intencionadamente tu sexo, sin llegar a tocarlo pero que no pude evitar sentirlo caliente, ardiendo, casi prendiendo la tela de tu tanga por ese fuego que comenzaba a crecer dentro de ti. Pasé por tu ombligo, por tu vientre, por tus pechos y volví a asirte del cuello para besarte esta vez mucho más frenéticamente.

Mis manos hábilmente volvieron a surcar tu piel explorando tus valles, tus curvas, tus adentros y mientras mi lengua se enroscaba con la tuya sentiste como -tras apartar ligeramente la tela de tu ropa interior- uno de mis dedos comenzaba a frotar tu coñito primero para luego meterse hasta el fondo . Y sin necesidad de nada más comenzó a patinar arriba y abajo por entre tus labios vaginales. Estabas tan mojada que.. prácticamente resbalaron solos abriéndolos completamente, frotándolos, acariciándolos. Oleadas de placer te inundaban irremediablemente mientras mis dedos te masturbaban. Así conseguiste correrte gimiendo ahogadamente, retorciéndote y mordiéndome los labios, apretando tus labios contra los míos mientras tu garganta emitía esa dulce y excitante melodía del placer. Llegó tul orgasmo y no dudaste en obsequiarme con él.

Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm dios!!!!!!!!!!! como me excitó escucharte gemir!!!! Entrecortadamente, musitando, susurrando mi nombre con cada bocanada de aire que conseguías, a duras penas, introducir en tus pulmones. Cuando te corriste con mis dedos moviéndose dentro de ti follándote con ellos, los tenía completamente empapados. Y mientras lo hacías no pude evitar llevármelos a los labios...

Volviste a besarme frenéticamente, más caliente que antes. Querías más, mucho más y yo estaba completamente dispuesto a dárte todo lo que necesitaras aquella noche.

Pero... sin tiempo a poder reaccionar, terminaste de bajar tu tanga, y sonriéndome picaronamente corriste hacia el agua, completamente desnuda.

Me quité la ropa, mirándote a lo lejos como habías alcanzado la orilla y comenzabas a adentrarte en el agua. Nadabas y retozabas, jugetona, contenta. Cuando estuve completamente desnudo corrí hacia la orilla y sin dudarlo me zambullí en el agua calculando la distancia a la que te encontrabas para aparecer, mientras buceaba a ciegas, justo delante de ti. Y al salir del agua me abrazaste inmediatamente. Fue un abrazo tan romántico, a la luz de la luna! Creí estar en medio de la nada, perdido en el mundo, en ningún lugar, en cualquier parte, sólo pensaba en lo feliz y contento que estaba de tenerte en mis brazos. Apoyaste tus brazos sobre mis hombros, y sin dejar de sonreír- como siempre- volviste a besarme.

Un beso que jamás olvidaré, incluso más apasionado y tierno que el primero, antes de meternos en el agua. Esta vez un beso sincero, sin miedos, sin dudas, un beso que me dejó completamente alucinado. Un beso sintiéndonos conectados. Me dejaste completamente vulnerable...

Estábamos en una zona poco profunda aunque nos cubría casi por completo. Tan sólo quedaban nuestros hombros al descubierto y eso facilitó enormemente que pudieras rodearme con tus piernas, invitándome a que te penetrara ahí mismo, en aquel mismo instante...

Yo estaba de pie y tu enroscada a mi cuerpo como una serpiente, como la serpiente que atrapa a su presa y no la suelta hasta dejarla sin aire. Algo parecido estabas haciendo porque me besaste y casi me dejaste sin respiración. Aguantaba el peso de tu cuerpo, apoyado sobre la arena. Ayudado por el constante batir de las olas y colocándome frente a ellas, con ayuda de una de mis manos, pude colocar mi polla justo a la entrada de tu coño.

La siguiente ola que me empujó hacia ti, hizo el resto del trabajo. Fue el mismo mar el que te penetró...

Pusiste los ojos en blanco, echaste la cabeza hacia atrás, gemiste sin parar...

Empezamos a movernos primero al compás de las olas... Dios!! Que sensación tan agradable dejarse llevar por ellas. ¿Quién no lo ha hecho de pequeño? ¿Saltar las olas cuando llegan a ti? Pues nosotros hicimos lo mismo pero con cada salto conseguía metértela hasta el fondo.

Sentí que podría estar así eternamente, sin separarme de ti, podría haberme quedado dentro de ti hasta el fin de los días. Tu cuerpo y el mío se amaban al compás de la pasión del mar en una noche estrellada, iluminada por una Luna que nos proporcionaba ese oleaje, ese baile frenético de dos almas encadenadas que se amaba en la inmensidad del océano. Como dos delfines danzando bajo el mar, entrelazados, armoniosamente acoplados. Poco a poco nuestro compás se fue acelerando pues, inevitablemente, las olas dejaron de sernos útiles y fue entonces cuando comencé a follarte de verdad.

Te miré, me miraste... El deseo nos invadía absortos por completo en la situación. No existía nada más... Que tú y yo... Y el mar... Sin percatarnos si había alguien más en la playa, ya nos daba igual.

El aire comenzó a soplar fuerte llevándose con él nuestros gemidos, nuestro placer. Las olas seguían su embate frenético, insaciable, rompiendo sin cesar, al mismo tiempo que nuestras respiraciones aceleradas comenzaban a transformarse de pequeños gemidos en grandes y sonoros sollozos. Grititos que paulatinamente aumentaban su tono naciendo en nuestras gargantas y escapando ansiosos por entre nuestros labios. Mi polla entraba y salia de tu coño a un ritmo frenético, desenfrenadamente, arrancándonos todo el placer del mundo...

Nos sentimos mútuamente el uno dentro del otro hasta que el placer empezó a recorrer nuestros cuerpos desde la cabeza a los pies y estallaba al unísono, motivados por nuestras ansias de entregarnos el uno a otro, motivados por una única razón: gozarnos sin medida.

Hasta que, sin pensarlo, y mientras nos corríamos al mismo tiempo, flexioné mis rodillas y nos sumergimos los dos en nuestro propio mar de deseo, nos sumergimos en nuestro particular mundo. Un mundo lleno de pasión y desenfreno, lujuria y placer. Todo el placer que íbamos a disfrutar juntos esos días...





En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante...



pochita10 32M  
19 entradas
23/7/2019 9:40 pm

Joooooooodeeeer cosita linda me dejaste sin palabras, ME ENCANTOO, me transporte, senti, disfrute cada palabra de este relato 😘😘😘 tienes un don exquisito para escribir y para ponerme la piel de gallina ... Una deliciosa velada... Me encanta ser la que provoque eso 💋💋💋💋💋💋


pochita10 32M  
19 entradas
23/7/2019 9:41 pm

ME ENCANTOO !!! 💋💋💋💋💋
ME ENCANTAS !!! 💋💋💋💋💋

Ya me pondre las pilas para el otro que te conte..


__Climax__ 47H
92 entradas
24/7/2019 9:07 am


MUASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS gracias cosita rica!!!!

Sabes? Me gusta cerrar los ojos e imaginarme una situación, después... tengo ese don, el de poder recrear por escrito cada uno de los detalles que me parecen más importante...

Deberías leerte las poesías que escribí hace tiempo, cada una de ellas, son un reflejo de mi mismo, de mis sentimientos, en esos momentos.

TU TAMBIÉN ME ENCANTAS A MI!!!!
PD: eso mismo te diré cuando te la meta por primera vez! Y no te preocupes por el relato, piensa que yo tengo todo el tiempo del mundo, así que tómate el tuyo
MUASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
Besitos ricos como tu!



En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante...


LaMismaSylvianne 60M  
62 entradas
28/7/2019 7:02 pm

Hermosooooooooooooo...

Besos de Sylvianne


__Climax__ 47H
92 entradas
29/7/2019 9:15 am


Muchas gracias niña

Tengo pendiente leerme bien el tuyo

MUASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
Besitos dulces



En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante...


pochita10 32M  
19 entradas
1/8/2019 4:00 am

pts pts..... ME ENCANTAS 💋💋🤪


__Climax__ 47H
92 entradas
1/8/2019 11:33 am

Tu más a mi!!! jajajjaa


En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante...


Romanticismosed 44M
37 entradas
16/8/2019 5:10 am

Mmmmm
Gracias.....muy. Sensualmente erótico...


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