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Vista con Título | Refiere un Amigo |
Una velada perfecta... :)
Publicado en:23 Julio 2019 2:15 pm
Última actualización en:26 Agosto 2019 10:08 am
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Los nervios me consumían...

Estaba sentado, esperándote, tomándome un café. Intentando dejar mi mente en blanco. Simplemente tratando de pensar en otras cosas que no fueras tú, pues los nervios me estaban pasando factura...

Fumaba absorto en mis pensamientos, mirando la gente de mi alrededor con nerviosismo. Como si tratara de vislumbrarte de entre la multitud, antes de que tú me vieras a mí.

Entonces fue cuando te vi aparecer...

Estabas espléndida y me resultaste de una belleza indescriptible, y aunque había visto muchas fotos tuyas en tu perfil del skype, al natural, me resultaste una mujer de ensueño, de esas de las que, irremediablemente terminas locamente enamorado y deseando tenerla a tu lado todos los días. Pero como sabía que no era posible me conformaba con poder disfrutarte la semana que habías venido a verme.

Lucías un conjunto de cuerpo entero, de color negro, sensualmente ajustado que perfilaba tus curvas sinuosas, y no podía dejar de pensar en perderme en ellas. Me quedé sin habla mirándote como te acercabas a mí, lentamente, mientras mi pulso comenzó a acelerarse estrepitosamente. Me viste, te sonreí, me sonreíste y cada vez estabas más cerca de mí.

Tus ojos negros brillaban intensamente resaltando el azabache de tu precioso pelo negro, largo, que colgaba disimuladamente por tus mejillas. Cuando nos encontramos, de pie los dos, me acerqué un poco más, invadiendo tu espacio vital, nuestro espacio vital y... levantando ligeramente una de mis manos rocé tu pelo temblorosamente mientras te dije:

-Cosita rica! Estás preciosa!-, musité con una voz entrecortada por la emoción.

-Ya estoy aquí...- me contestaste mientras irremediablemente te acercabas defintivamente hacía mi, hasta quedar completamente en frente mio.

Entonces, en un acto sublime de autocontrol, te besé dulcemente la mejilla mientras mi mano, que había acariciado uno de los rizos de tu pelo, te acarició suávemente la mejilla. Y la otra te asía levemente por la cintura.

-Que ganas tenía de verte!- musité, sin poder evitar esbozar una sonrisa. A lo cual, me obsequiaste con la sonrisa más dulce que jamás habían regalado. Cogiéndote por tu esbelta cintura te acompañé hasta nuestra mesa ya que habíamos quedado en el restaurante, previamente había hecho una reserva para dos. Retiré la silla para que te acomodaras, tras lo cual yo hice lo propio. Y allí estábamos los dos, sentados, frente a frente, nerviosos como dos adolescentes sin saber qué hacer... Por fin!

Habíamos acordado no poder besarnos ni tocarnos ni hacer nada durante la cena, sólo después de cenar, aunque no teníamos pensado nada en concreto para cuando nos marcháramos del restaurante. Mejor improvisar...

Los murmullos de la gente hablando alrededor se fueron desvaneciendo lentamente, como si por arte de magia hubiéramos sido transportados a otro lugar. Lentamente experimenté un profundo silencio como si todo el sonido se hubiera desvanecido. Y entonces... te oí, solamente a ti. Mi mente se concentró tanto en tu dulce voz que no oía nada más que no fueran tus palabras, y ya me empezaba a excitar. Ese timbre que tienes me resulta tan excitante y morboso y que había escuchado tantas veces entre gemidos las veces que nos corrimos por teléfono... Uffffffffffffffffff

Entones una cápsula nos envolvió. Mientras cenábamos y dejábamos que el ambiente se fuera relajando no existía nada más que nuestra pequeña y efímera burbuja, nuestro pequeño universo particular, el que habíamos creado entre nosotros después de tanto tiempo y de tantas ganas que teníamos de conocernos en persona: dos labios pronunciando palabras deseosos de juntarse en un beso apasionado, dos ojos mirándose y desnudándose mutuamente, dos almas deseándose, infinitamente juntas, aunque fuera por unos instantes...

Fue tan maravilloso!!! Compartir contigo esa velada tan agradable, tan harmónica, tan especial... Buena conversación, risas, muchos gestos espontáneos fueron naciendo de este encuentro, miradas furtivas, lascivas, morbosas. Ya nos conocíamos y tras romper el hielo en el fondo estábamos deseando follarnos sin parar. Pero ese control no hacía más que incrementar el deseo. Nos follábamos con la mirada y dentro de mi imaginación, te hacía el amor allí mismo, te ponía a 4 patas sobre la mesa del restaurante, y empezaba a follarte delante de todos.

Seguramente estarías pensando algo parecido, quizás en escurrirte bajo la mesa y hacerme una mamada, metiéndote toda mi polla en la boca sin parar hasta sentir como explotaba y te tragabas toda mi lechita, para luego, como si no hubiera pasado nada, colocarte de nuevo en tu silla, y relamiéndote la comisura de tus labios para no dejar ni una gotita.

En un acto de valor quisimos terminar la segunda botella de vino blanco, dulce e intenso que poco a poco nos fue acomodando cada vez más...

Llegó la hora de dejar el restaurante, medio vacío. Creo que tan sólo quedábamos nosotros dos y un grupo de 4 personas que ni tan siquiera habíamos visto llegar. Y tras pagar la cuenta nos marchamos.

-¿Te apetece un paseo por la playa? ? te dije, justo al salir de la puerta del restaurante, mientras la aguantaba para que pasaras delante de mí...

Y así, asintiendo con la cabeza, y con esa sonrisa despiadadamente dulce que dibujaban tus labios, marchamos en dirección a la playa... Que estaba a escasos metros...

La noche era especialmente fresca, de verano. Esa brisa ligera, la que se levanta por la noche cerca del mar, nos acariciaba y levemente levantaba algún que otro mechón de tu pelo. Me encantaba ver como lo recogías con tus dedos colocandolo de nuevo en su sitio, como si no hubiera pasado nada, y me sonreías, cómo pidiéndome disculpas por ese pequeño inciso, para mi... de una ternura sin igual.

Mientras caminábamos y seguíamos charlando quise darte la mano y en algún momento se rozaron, posiblemente a propósito, deseaba tanto hacerlo!!! Nuestras manos se buscaban solas, pues ninguno de los dos era dueño de ellas. Me consumían las ansias de sentir el calor de tu piel sobre mi propia piel. Dios!!!! Ese contacto físico... que tanto necesitábamos el uno del otro... Esa sensación de bienestar que se siente cuando alguien te toca, sea donde sea, y no te rechaza... y que ahí se queda, deseando al mismo tiempo ese contacto sutil y reconfortante. Pero no lo hicimos...

Nos tumbamos en la playa, en un trozo que encontramos desierta... justo en la orilla del mar, tras haber caminado por ella, refrescándonos los pies, sintiendo el agua tibia, caliente, como suele estar a esas horas después de haber recibido el intenso calor del sol durante todo el día.

La luna brillaba espléndida en el horizonte reflejándose sobre el mar cubriendo el agua con su cálido manto blanco. Las olas que no cesaban de romper a nuestros pies se descomponían en miles y miles de pequeñas gotas que nos conseguían mojar levemente.

Que noche tan perfecta, pensé!

Entonces la Luna fue testigo de nuestro primer beso...

Miles de estrellas nos observaban lejanas en la distancia. Absortas en su frenética danza, en su frenético afán desesperado de brillar y brillar eternamente hasta el fin de los días, eones de tiempo consumiéndose lentamente sin apenas inmutarse con paso de los años. Algo parecido nos había pasado a nosotros esa noche que voló sin apenas darnos cuenta... A una escala mucho más humana...

Nos habíamos tumbado en la arena. Lo hiciste sobre mi chaqueta que gentilmente había colocado sobre tus hombros mientas paseábamos y ahora cayó al suelo, expresamente para que te acomodaras sobre ella. Nos tumbamos el uno al lado del otro mirando el cielo. Perdiéndonos en la inmensidad del universo. Perdiéndonos en la inmensidad de nuestros propios pensamientos, ahora más cercanos que nunca. Perdiéndonos el uno en el otro.

Pasó una estrella fugaz tan rápida que apenas fue perceptible para los dos. Aunque de súbito nos miramos fijamente como si fuera un presagio de lo que, irremediablemente, a continuación iba a pasar. Aquella iba a ser la estrella que, de alguna forma, iba a ser el desencadenante que tanto ansiábamos. Sabíamos lo que los dos queríamos y había llegado el momento de la verdad. Sabíamos lo que teníamos que hacer, los dos lo deseábamos durante tanto tiempo, los dos lo deseamos durante toda la noche. Y aquel momento sería la culminación de una de las más mágicas y maravillosas noches de mi vida.

Creo que fue la primera vez que nos miramos fijamente, tumbados, colocándonos de lado, sin pronunciar palabra alguna pues llegados a ese punto ni tan siquiera necesitábamos hablar... Con sólo mirarnos nos estremecíamos, o quizás fuera la ligera brisa que nos envolvía y había empezado a refrescar. Pero se me puso la piel chinita de pensar que te tenía justo en frente de mi, como tantas veces había soñado.

Nos miramos fijamente y ya nos dijimos todo...

Me abrasó tu mirada. Tus ojos brillaban intensamente y tintileaban. Desde su negra oscuridad me contaban todo el deseo que había dentro de ti, ese ansia que te corroía por dentro, deseándome como nunca antes has deseado a nadie. Y lo mismo me sucedía a mí. Y lo mejor de todo es que desde hacía tiempo que lo sabíamos y suspirábamos por entregarnos mutuamente...

Recogí uno de tus mechones, que volvió a deslizarse, incansable durante toda la noche. Mi mano se alzó lentamente como si fuera a cámara lenta mientras la seguías con la mirada esperando ese momento, ansiando el momento en que mis dedos rozaran sutilmente tu mejilla, sonrojada y cálida. Sentiste como mis dedos colocaron delicadamente tu pelo en su sitio, como si fuera el más frágil cristal y tratara de no romperlo. Entonces... temblorosos... resbalaron por tus mejillas, surcando con las yemas de mis dedos tu piel, acariciándola ligeramente. El contacto infinitesimal de mis manos en tu piel, te hizo estremecer. Fue una caricia tan deseada. Mi caricia exploró tu rostro, por todas partes, recorriéndolo como si tratara de buscar algún punto más sensible que otro. Como si tratara de hacer un esbozo de tu rostro en mi mente, para no olvidarlo jamás. No pudiste evitar erizar toda tu piel, despertando los sentidos, despertando cada uno de los poros de tu fina y tersa piel. Te hice temblar con mi caricia. Y creo que... no paraste de temblar en toda la noche..

Sin dejar de mirarte un instante me acerqué, tirando ligeramente de tu barbilla hacia mí, atrayendo mis labios hacia los tuyos en una lucha desenfrenada por no perder el control allí mismo, ya no podía resistir más....

Dando una bocanada de aire fresco, suspirando, mis labios rozaron tu piel superficialmente, jugetones al principio. Besé tu mejilla, quizás ahora más cálida que antes, algo ruborizada. Mis labios dejaron una marca perfecta sobre tu piel. Momento que aprovechamos para abrazarnos, en un abrazo ansiado en lo más profundo de nuestros corazones.

Sin dejar un sólo instante de rozarte con mis labios recorrí la mejilla de lado a lado hasta llegar a tu oído. Necesité otra bocanada de aire, pues comenzaba a respirar agitadamente, dentro de mí, y sentí quedarme sin aire en mis pulmones. Respiré tan profundamente que me embriagué de tu fragancia. Robándote el aroma que desprendía cada poro de tu piel. Besé el lóbulo de tu oreja y te susurré: "te deseo..."

Te erizaste como una gata, tu piel reaccionó a mis palabras mientras un ahogado gemido y después un leve sonido surgió de tus labios: "Yo te deseo más..."

Tras volver a recorrer tu mejilla besándote decididamente terminé en la misma comisura de tus labios. Me enfrasqué en una lucha por recorrer tus labios con los míos, solamente rozándolos, sintiéndo nuestras respiraciones aceleradas, comenzando a entrecortarse. Sentía tu respiración jadeante directamente sobre mi rostro y tu hacías lo propio con la mía, inundándote con mi aliento. Incliné ligeramente mi nariz para poder continuar mi camino y tras llegar al final mis manos ya te apretaban fuerte contra mi pecho. Como si no quisiera soltarte jamás. Y sentí tu pecho pegado al mio, tanto, tanto... que practicamente nuestros corazones latían al mismo compás.

Aún recuerdo el contacto de tus labios con los míos. DIOS!!! Que sensación más placentera cuando te besé de verdad. Primero mi lengua humedeció tus labios para dejarlos dispuestos, completamente empapados en mi saliva. Tras lo cual abriste la boca e inmediatamente después mi lengua se adentró, explorándola, buscando la tuya y cuando la encontró se entrelazaron, bailando al mismo son. Mis labios humedecieron los tuyos. Los tuyos humedecieron los míos. Intercambiamos saliva... aunque fue un intercambio de mucho más que eso... Fue un beso de lenguas que se buscaban frenéticas, de labios que se devoraban sin piedad, de salivas que se intercambiaban exhaustas, de manos que se exploraban insaciables, de dos personas que se deseaban intensamente...

Fue un beso de humedades descontroladas que se juntaron buscándose en este mar de placeres que nos inundaba...

Estábamos los dos completamente excitados. Mi polla estaba tan apretada dentro del pantalón que comencé a sentir como poco a poco ese líquido transparente salía de ella. Síntoma inequívoco de mi tremenda excitación. Mi polla lubricaba como nunca... sólo de pensar en que te iba a follar en ese mismo momento.

Me costó horrores separar mis labios de los tuyos como si se hubieran fusionado y no pudiera despegarlos, pero al final lo conseguí, en un arrebato de fuerza de voluntad. Lo justo para comenzar a acariciar todo tu cuerpo y comenzar a desnudarte allí mismo.

Entonces te dejaste hacer....

No sé si había o no había gente en aquel lugar, tampoco me importaba y justo cuando lo pensaba tus pechos aparecieron entre mis manos...Me encantaron tus senos. Sinuosos, bien formados, con esa aureola coronándolos y con unos pezones deliciosamente tentadores. No dudé en inundarlos con mis besos. Comencé a besar tu pecho justo bajo tu cuello deslizándome sin prisas hasta uno de tus pechos. Los masajeé delicadamente, apretando ligeramente con mis dedos, haciéndome una idea de su textura... Mientras los apretaba -ahora un poco más fuerte- alcanzcé uno de tus pezones haciéndote estremecer y temblar al sólo contacto de mi lengua. Los recorría en círculos dándole pequeños golpecitos, torturándolo con toda la dulzura del mundo, para después llevármelo completamente a mi boca y comenzar a chupar... despacio al principio, y luego cada vez más fuerte, tanteando tu reacción, que no cesabas de respirar entrecortadamente y gemir muy levemente... Terminé apresándolos entre mis labios y tiré fuerte de ellos. Se pusieron completamente duros, completamente de punta y mojados por mi saliva. Los humedecí completamente empapándolos con mi saliva.

Casi me explotó la polla de imaginarme esa misma humedad que provocaba mi saliva sobre tu coñito delicioso.

Estabas demasiado excitada imaginándote la noche de placer y lujuría que ibamos a vivir. Imaginabas esa lengua torturándote el clítoris, jugando con tus labios vaginales, recorriendo tus entrepiernas, tus ingles, tus muslos, haciéndote sufrir y sufrir de placer. Una lengua viciosa y jugetona como la mía te iba a volver loca de puro placer.

Estabas tan excitada...

Hacía algo de fresco, es cierto. Aunque había conseguido situarme estratégicamente para que la brisa no te molestara directamente. Tenías la piel erizada, completamente de gallina y sabía que no era precisamente por el frío.

Mientas reanudé el bombardeo de mis besos sobre tus labios deborándote completamente, una de mis manos te exploró, milímetro a milímetro, desde tus piernas, rodillas, pasando por la parte interior de los muslos, rozando intencionadamente tu sexo, sin llegar a tocarlo pero que no pude evitar sentirlo caliente, ardiendo, casi prendiendo la tela de tu tanga por ese fuego que comenzaba a crecer dentro de ti. Pasé por tu ombligo, por tu vientre, por tus pechos y volví a asirte del cuello para besarte esta vez mucho más frenéticamente.

Mis manos hábilmente volvieron a surcar tu piel explorando tus valles, tus curvas, tus adentros y mientras mi lengua se enroscaba con la tuya sentiste como -tras apartar ligeramente la tela de tu ropa interior- uno de mis dedos comenzaba a frotar tu coñito primero para luego meterse hasta el fondo . Y sin necesidad de nada más comenzó a patinar arriba y abajo por entre tus labios vaginales. Estabas tan mojada que.. prácticamente resbalaron solos abriéndolos completamente, frotándolos, acariciándolos. Oleadas de placer te inundaban irremediablemente mientras mis dedos te masturbaban. Así conseguiste correrte gimiendo ahogadamente, retorciéndote y mordiéndome los labios, apretando tus labios contra los míos mientras tu garganta emitía esa dulce y excitante melodía del placer. Llegó tul orgasmo y no dudaste en obsequiarme con él.

Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm dios!!!!!!!!!!! como me excitó escucharte gemir!!!! Entrecortadamente, musitando, susurrando mi nombre con cada bocanada de aire que conseguías, a duras penas, introducir en tus pulmones. Cuando te corriste con mis dedos moviéndose dentro de ti follándote con ellos, los tenía completamente empapados. Y mientras lo hacías no pude evitar llevármelos a los labios...

Volviste a besarme frenéticamente, más caliente que antes. Querías más, mucho más y yo estaba completamente dispuesto a dárte todo lo que necesitaras aquella noche.

Pero... sin tiempo a poder reaccionar, terminaste de bajar tu tanga, y sonriéndome picaronamente corriste hacia el agua, completamente desnuda.

Me quité la ropa, mirándote a lo lejos como habías alcanzado la orilla y comenzabas a adentrarte en el agua. Nadabas y retozabas, jugetona, contenta. Cuando estuve completamente desnudo corrí hacia la orilla y sin dudarlo me zambullí en el agua calculando la distancia a la que te encontrabas para aparecer, mientras buceaba a ciegas, justo delante de ti. Y al salir del agua me abrazaste inmediatamente. Fue un abrazo tan romántico, a la luz de la luna! Creí estar en medio de la nada, perdido en el mundo, en ningún lugar, en cualquier parte, sólo pensaba en lo feliz y contento que estaba de tenerte en mis brazos. Apoyaste tus brazos sobre mis hombros, y sin dejar de sonreír- como siempre- volviste a besarme.

Un beso que jamás olvidaré, incluso más apasionado y tierno que el primero, antes de meternos en el agua. Esta vez un beso sincero, sin miedos, sin dudas, un beso que me dejó completamente alucinado. Un beso sintiéndonos conectados. Me dejaste completamente vulnerable...

Estábamos en una zona poco profunda aunque nos cubría casi por completo. Tan sólo quedaban nuestros hombros al descubierto y eso facilitó enormemente que pudieras rodearme con tus piernas, invitándome a que te penetrara ahí mismo, en aquel mismo instante...

Yo estaba de pie y tu enroscada a mi cuerpo como una serpiente, como la serpiente que atrapa a su presa y no la suelta hasta dejarla sin aire. Algo parecido estabas haciendo porque me besaste y casi me dejaste sin respiración. Aguantaba el peso de tu cuerpo, apoyado sobre la arena. Ayudado por el constante batir de las olas y colocándome frente a ellas, con ayuda de una de mis manos, pude colocar mi polla justo a la entrada de tu coño.

La siguiente ola que me empujó hacia ti, hizo el resto del trabajo. Fue el mismo mar el que te penetró...

Pusiste los ojos en blanco, echaste la cabeza hacia atrás, gemiste sin parar...

Empezamos a movernos primero al compás de las olas... Dios!! Que sensación tan agradable dejarse llevar por ellas. ¿Quién no lo ha hecho de pequeño? ¿Saltar las olas cuando llegan a ti? Pues nosotros hicimos lo mismo pero con cada salto conseguía metértela hasta el fondo.

Sentí que podría estar así eternamente, sin separarme de ti, podría haberme quedado dentro de ti hasta el fin de los días. Tu cuerpo y el mío se amaban al compás de la pasión del mar en una noche estrellada, iluminada por una Luna que nos proporcionaba ese oleaje, ese baile frenético de dos almas encadenadas que se amaba en la inmensidad del océano. Como dos delfines danzando bajo el mar, entrelazados, armoniosamente acoplados. Poco a poco nuestro compás se fue acelerando pues, inevitablemente, las olas dejaron de sernos útiles y fue entonces cuando comencé a follarte de verdad.

Te miré, me miraste... El deseo nos invadía absortos por completo en la situación. No existía nada más... Que tú y yo... Y el mar... Sin percatarnos si había alguien más en la playa, ya nos daba igual.

El aire comenzó a soplar fuerte llevándose con él nuestros gemidos, nuestro placer. Las olas seguían su embate frenético, insaciable, rompiendo sin cesar, al mismo tiempo que nuestras respiraciones aceleradas comenzaban a transformarse de pequeños gemidos en grandes y sonoros sollozos. Grititos que paulatinamente aumentaban su tono naciendo en nuestras gargantas y escapando ansiosos por entre nuestros labios. Mi polla entraba y salia de tu coño a un ritmo frenético, desenfrenadamente, arrancándonos todo el placer del mundo...

Nos sentimos mútuamente el uno dentro del otro hasta que el placer empezó a recorrer nuestros cuerpos desde la cabeza a los pies y estallaba al unísono, motivados por nuestras ansias de entregarnos el uno a otro, motivados por una única razón: gozarnos sin medida.

Hasta que, sin pensarlo, y mientras nos corríamos al mismo tiempo, flexioné mis rodillas y nos sumergimos los dos en nuestro propio mar de deseo, nos sumergimos en nuestro particular mundo. Un mundo lleno de pasión y desenfreno, lujuria y placer. Todo el placer que íbamos a disfrutar juntos esos días...


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"No molestar, que estamos follando"
Publicado en:18 Julio 2019 11:04 am
Última actualización en:8 Agosto 2019 10:38 am
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Queríamos que todo saliera a la perfección, aunque ya se sabe que las cosas nunca terminan como uno se espera, y desde luego, no me imaginé lo bien que iban a terminar.

Habíamos reservado habitación en un hotel para sentirnos completamente cómodos y poder dar así rienda suelta a nuestras fantasías sexuales más íntimas y privadas, todo eso que habíamos hablado más de una vez y que tan caliente nos había puesto. Desde luego, las ganas de sexo nos sobraban. Y es que creo que tenemos un motor sexual parecido ya que siempre nos parece poco y tenemos ganas de más... En ese aspecto somos iguales... E íbamos a disfrutar...

Así que un día decidimos vernos y dar rienda suelta a nuestras fantasías y ... echarnos tantos polvos como veces lo habíamos imaginado, y más... Toda una semana para nosotros... Toda una semana para follarnos a todas
horas Ufffffffffff Creo que no íbamos a salir de la habitación...

Entramos en la habitación con muchas ganas de follarnos rico y de todas las maneras. Llevábamos mucho tiempo con ganas y teníamos que desquitarnos, aunque posiblemente tendríamos ganas de más

Lo primero que hicimos fue darnos un fuerte abrazo, también deseado durante mucho tiempo, porque ante todo nos habíamos convertido en buenos amigos y sin darnos cuenta ya nos estábamos besando...Mis labios jugaban
con los tuyos rozándolos, mordisqueándolos, pasándolos ligeramente por la comisura de tus labios mientras mis manos acariciaban tu espalda y la recorrían bajando inequívocamente hacia tus nalgas. Tu también hacías lo mismo agarrándome con fuerza. Que gustazo me dio cogerte fuerte por las nalgas, prietas y firmes, y pegarte fuerte a mí, para que pudieras notar mi tremenda erección y comenzaras a imaginar todo lo que te iba a hacer disfrutar aquellos días, aunque el placer sería recíproco por supuesto.

Nuestras lenguas se entrelazaban mientras nuestras manos nos desnudaban, y en unos minutos estábamos desnudos el uno frente al otro...

Habíamos reservado una botella de cava y la descorchamos, completamente desnudos, aunque creo que apenas la probamos...

Nos tumbamos en la cama y empezamos a masturbarnos mútuamente, calentándonos más aún y preparándonos para todo lo que estaba por llegar. Mi mano acariciaba tu coñito húmedo y caliente a más no poder y me llevaba el dedo a la boca y a veces te lo llevaba a la tuya, mientras tú me agarrabas la polla bien fuerte y me pajeabas siguiendo un ritmo perfecto, tal y como me habías visto hacer a mi, en mi cam, tal y como hacía yo. Al poco rato ya estábamos haciendo un 69 con las ganas que teníamos de comernos el uno al otro. Mi lengua jugaba con tus labios vaginales mientras movías las caderas casi rozándote, follándote, tu misma, mientras yo hacía lo propio moviendo las mías metiendo mi polla en tu boca una y otra vez, follándote con ganas... Ufffffffffffffffffff que delicia sentir y saborear tu coñito así de mojadito, como había deseado hacerlo tantas y tantas veces... Me encantaba recorrer con mi lengua tus ingles dejando que fueras tu misma la que frotara el coñito en mi cara... Quería que me lo llenaras con tus fluidos y saborearlos... Ahhhhhhhhhhhh que delicia...

Entonces te abriste de piernas, mirándome fijamente, y me dijiste: "-Es todo tuyo, pero primero quiero que me lo folles como a mi me gusta...", al mismo tiempo que me enseñabas tu coño en todo esplendor. Podía verlo brillar por la excitación y por mi saliva, que por cierto, aún tenía el sabor de tu coñito en mis labios (y creo recordar que lo tuve todo el tiempo que estuvimos juntos) y eso me puso a mil....

Pero ya no podíamos más, necesitábamos más... Y así fue como me las ingenié para colocarme encima tuyo y empecé a acariciar tu coñito con la puntita de mi polla... Me movía arriba y abajo, sufriendo cada vez que sentía tus labios vaginales mojados ya que casi patinaba y tenía que hacer un esfuerzo por no penetrarte, quería hacerte sufrir un poquito, y sufrir yo también claro está... Pero era tan rico, tenerte así abierta de piernas para mi con el coñito empapado y con ganas de que te la clavará hasta el fondo... Ummmmmmmmmmmmmm

Era una sensación indescriptible... Y muy placentera, aunque no pude aguantar mucho tiempo sin dejarme llevar e irremediablemente empezar a penetrarte centímetro a centímetro hasta el fondo, hasta que ya no pude más.
Y aún así coloqué tus piernas sobre mis hombros para, de esta forma, poder metertela aún más adentro de ti. Y me quedé ahí quieto mirándote a los ojos fijamente con mi polla bien dura dentro de ti, dentro de ese coñito tan mojadito que me invitaba a follármelo de todas las maneras.

Me encantaba oír tus gemidos y sobre todo que me dijeras todo lo que se te pasaba por la cabeza, tal y como has hecho siempre, pero más aún en ese momento, estando dentro de ti....

Entonces la saqué completamente, y como sé que te gusta, y a mi me vuelve loco. Te la metí de una sola embestida fuerte hasta las mismisimas pelotas... Y empecé a follarte así un rato quedándome dentro de ti, sacándola del todo y clavándola una y otra vez.. Pero necesitaba follarte de verdad, sentir el roce constante de tus paredes vaginales, escuchar tus gemidos, mirarte a los ojos, hacerte mía... Joder quería follarte bien rico, rápido y duro... Ummmmmmmmmmmmmmmmmm y así lo hice mientras me agarrabas por las nalgas y me apretabas contra tu cuerpo cada vez que te embestía y te la metía hasta el fondo, acompasando mi ritmo con el tuyo... Hasta en algún momento decidí parar para notar como seguías moviéndote follándote tu misma con unos movimientos de caderas que me volvían loco...

Sin previo aviso, te pusiste de espaldas y dejaste el culo en pompa. Y continué follándote a 4 patas un buen rato mientras te daba algunos azotes en las nalgas... Me encantaba tener tu culo todo para mi, para follármelo de mil y una maneras. Primero te azotaba en una y luego en otra al compás que mi polla continuaba taladrando tu coñito sin cesar... De repente la coloqué justo en tu esfinter y empecé a apretar despacio, hasta meterla dentro de tu culito... Tuve que pasar mi lengua por tu esfinter jugando con él y meterte primero un dedo, y luego dos, para dejarlo dilatado y poder meterte toda mi polla... Ummmmmmmmmmmmmmm cuántas veces me había imaginado la escena, tu a 4 patas con el culo en pompa para mi, para poder follarme tu culito y correrme dentro de él... Tras meterla me movía a un ritmo frenético mientras se abría paso entre tus nalgas follándote bien fuerte. Fue increíble... Y lo repetimos tantas veces que ya perdí la cuenta. Además, mientras te sodomizaba, acariciaba tu clítoris con la punta de mis dedos para provocarte así placer por todos los lados de tu cuerpo.

Finalmente no pudimos resistir más, y terminamos explotando de placer corriéndome dentro de tu culito sexy y respingón, mientras gritabas y te retorcías de placer...Gemías como una perra en celo mientras yo gritaba llenándote por completo de mi leche caliente y espesa.

Pero no fue hasta pasados unos segundos, después de corrernos los dos, en que nos dimos cuenta de que habíamos dejado la puerta de la habitación abierta, y había una pareja asomada, apoyados sobre el marco de la puerta, que nos habían estado mirando como follábamos y se habían empezado a tocar...

Con un gesto les animamos a entrar, y esta vez sí, cerrar la puerta con el cartel de: "No molestar, que estamos follando..."

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Como un volcán...
Publicado en:24 Mayo 2019 1:16 pm
Última actualización en:23 Junio 2019 4:26 pm
1717 vistas




Como un volcán encendido
me acerco despacio a tu cuerpo,
esperando encender tus sentidos,
con mis manos, con mis besos...

Me tocas y ya estoy ardiendo,
se prende esta intensa llama,
y me derrito sobre tu cuerpo,
recorriéndote con mi lava...

Ahora eres tú quién se enciende,
tan caliente como el infierno,
que es donde siento que estoy,
cuando te marchas lejos...

En un averno frio,
de sentimientos congelados,
se convierte mi cuerpo,
cuando no estas a mi lado...

Pero hoy estas conmigo,
en todos los poros de mi piel,
me repartes mil caricias,
que me hacen estremecer.

Toda una vida yo daría,
sé que... no tengo perdón,
por besarte cada dia,
por tener por siempre tu calor...

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Aquí siempre estaré yo...
Publicado en:11 Marzo 2019 7:03 pm
Última actualización en:1 Junio 2019 8:20 am
1790 vistas




Cuando todo se nuble a tu alrededor,
cuando las lágrimas no te dejen ver el sol,
ni te dejen ver el mundo con su color,
ni sepas andar en ninguna dirección,
aquí siempre estaré yo...

Cuando todo se derrumbe a tu alrededor,
cuando los miedos te nublen la razón,
ni tengas fuerzas para seguir por hoy,
ni encuentres esperanza en tu corazón,
aquí siempre estaré yo...

Para decirte todos los días que te quiero,
porque así lo siento dentro de mi pecho,
y secar con mis besos cada una de tus lágrimas,
y hacerte el amor cada madrugada,
y mostrarte una nueva vida que disfrutar,
y ayudarte a caminar de nuevo, a mi lado,
y provocarte millones de dulces y preciosas sonrisas,
y construir de nuevo un mañana,
llenándolo de sueños e ilusiones,
y darte esa esperanza, que tanto te hace falta,
y abrazarte con toda mi ternura,
y quererte con toda mi locura,
y soñarte abrazando la luna...

No te sientas nunca más sola,
porque aquí siempre estaré yo....
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Esta noche me gustaría decirte tantas cosas
Publicado en:31 Octubre 2018 7:14 am
Última actualización en:8 Agosto 2019 3:24 pm
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Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Podría decirte que me siento halagado,
de compartir contigo estos momentos,
estando junto a ti, en mi cam,
que el tiempo pasa tan rápido,
y gracias le doy a la vida,
por contigo haberme cruzado.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Podría decirte que te quiero, sin dudarlo,
podría decirte que te amo sin reparos,
porque el amor es como ese regalo,
que se entrega a su destinatario,
pero se muere sólo de anunciarlo,
por envidias y engaños,
este amor tan grande que siento,
es nuestro secreto inconfesable.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Podría decirte que te regalo mi amor,
que es lo más preciado que tengo,
esta noche y cada una de ellas,
mirando juntos las estrellas,
tan sólo tendrás que cuidarlo,
y con cariño, a tu corazón atarlo.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Pero no lo diré, no... No quiero decirlo,
No diré que de ti estoy locamente enamorado,
ni te diré que tu sonrisa me da,
lo que nunca antes pude imaginar,
me da la vida, y contigo a mi lado,
una inmensa felicidad.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Podría decirte que mis ojos quieren ver más allá,
de un simple perfil, quieren ver esa maravillosa mujer,
que escondida y a la defensiva al otro lado está,
y sentir sus ojos en los míos clavados,
y sentir... y sentir... y sentir!
y mirarlos poniéndote nerviosa,
llenándome de ellos bien despacio.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Podría decirte que esta noche iba a enmudecer,
que no iba a escribirte nada,
que no iba a fundirme con mi teclado,
que no iba a pulsar estas teclas,
que no iba a escribir estas palabras,
que de mi alma brotan enamoradas,
pero quiero que sepas que te amo.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Podría decirte que esta noche no quería escribir,
aunque agitado y desvelado,
porque me conozco demasiado,
sé que desde el preciso instante,
en que se juntaron nuestros destinos,
ya no podía estar sin ti, sino estás a mi lado,
soñando despierto con dormir algún día en tu pecho apoyado.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Tantas... que en el aire no cabrían,
le hablaría a la cálida brisa, dulces palabras,
esperando que viajaran hasta tu cama,
esperando que al rozar tu suave pelo,
mis suspiros llegaran hasta tus oídos,
susurrándote al alba,
velando tus sueños, en calma,
como ese ángel de la guarda,
diciéndote muy bajito: -te amo!.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Podría decirte que la noche está muy oscura,
podría decirte que las aceras están desiertas.
podría decirte que llueve y hace frío,
podría decirte que la noche me acecha,
podría decirte que la noche se hace eterna,
porque te siento cerca,
pero no estás a mi vera.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Regálale a tu cuerpo,
miles de caricias,
tal y como haría yo...
Amordázame con tu mirada,
átame de amor a tu cama,
no quiero marcharme jamás.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Regálale al aire,
un beso taciturno,
y deja que el viento,
lo arrastre hacia mis labios,
rozándolo, saboreándolo,
embriagándome con tu fragancia,
el sabor de tus labios en los míos,
haciéndonos toda la noche el amor.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Regálale a la noche un suspiro,
y deja que llegue hasta mi madrugada,
delatando esa añoranza,
que tu dulce voz ensalza,
cuando te extraño y te echo en falta.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Regálame esta noche caricias,
que de amor te hagan temblar,
regálame tus sueños esta noche,
para vestirme con tu ser,
y sentir por cada uno de los poros de tu piel.
Regálame una sonrisa nocturna,
para robársela al aire,
y dormir con ella abrazado a mi almohada.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Rebáñame con tus caricias,
lléname de calor y pasión,
rueda esta noche por mi piel,
me tocas y ya estoy ardiendo,
se prende esta intensa llama,
y me derrito sobre tu cuerpo,
recorriéndote con mi lava.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Podría decirte esta noche mi corazón quiere sentirte,
tibia y cálida entre mis brazos,
y podría decirte que siente demasiado,
sólo quiero estar a tu lado,
y dejar de sentir esta soledad,
que tanto tiempo me ha torturado,
ahora quiero ser feliz a tu lado.

Esta noche podría decirte tantas cosas...
Podría decirte que añoro tu piel,
sin haberla nunca tocado,
esa piel que me hará enloquecer,
que en mis sueños mil veces acaricié,
y que ahora deseo recorrer con la yema de mis dedos,
tembloroso, una y otra vez.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Podría decirte que me siento perdido,
que mi alma me sobra, me tortura, me atormenta.
Podría decirte que quiero que termine la noche,
y que al despertar todo sea un sueño,
que te encuentre dormida a mi lado,
abrazándome con toda tu ternura.

Esta noche me gustaría decirte tantas cosas...
Esta noche me gustaría decirte que te amooooooooooooooooo
Esta noche me gustaría decirte que te necesito a mi lado.

Recuerdo... que en mitad de la noche me desperté desvelado,
sobresaltado, ardiente por hacerte el amor otra vez,
y en voz alta le dije suspirando al aire: ¡jamás te dejaré!

y nunca lo haré...


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Mi querida tristeza...
Publicado en:1 Mayo 2018 6:56 pm
Última actualización en:15 Noviembre 2019 12:48 am
2051 vistas




Devuélveme la vida que me has robado,
devuélveme cada sueño hecho mil pedazos,
devuélveme cada lágrima que he malgastado,
devuélveme cada instante contigo desperdiciado,
en un intento fútil de escapar de ti,
escondiéndome del mundo para no verte,
haciéndote entonces más presente,
ni sentir tu triste presencia,
ilusiones perdidas, ahogadas,
en un mar de tristes recuerdos,
convirtiéndome en una sombra,
una imagen de quién fuí en un pasado.

Pero ahora quiero resurgir de mis cenizas,
reavivar las ascuas que una vez fueron fuego,
que ardieron con pasión y sin medida,
y que, por tu culpa, terminaron por consumirse,
apagándose poco a poco, dia tras día,
lágrima tras lágrima, sueño tras sueño,
marchitando lentamente pedacitos de mi alma...

Devuélveme cada madrugada que te abracé,
devuélveme cada sonrisa que pudo ser y no fué,
devuélveme cada mañana que a tu lado desperté,
devuélveme cada noche que te susurraba que te amaba,
devuélveme cada palabra que mis labios pronunciaba,
siendo tú la protagonista de mi ficción,
devuélveme el sabor de las fresas,
devuélveme la dulzura de un beso deseado,
devuélveme la ternura de unos brazos rodeándote,
devuélveme las ganas de volver a querer...
y amar hasta perder el sentido

Devuélveme mi alma que es mía,
y que tú te llevaste, ladrona,
maldita seas... Soledad,
porque contigo ya no quiero estar...

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Mis caricias serán siempre tuyas...
Publicado en:27 Marzo 2018 6:05 pm
Última actualización en:8 Agosto 2019 3:25 pm
2136 vistas




Tu piel es el mapa,
que oculta la ruta,
es la senda que muestra,
el camino hacia tu alma...

Sientiendo mis caricias,
tu mundo se desmorona,
haciéndose trizas,
cayendo tus ropas...

Dejas de estar confundida,
ves la luz al final,
despejas cualquier duda,
eres mía, lo deseas de verdad...

Te acaricio con calma,
dejando impresas las marcas,
de mi amor haciéndose huella,
sobre tu piel blanca...

Bajo las yemas de mis dedos,
sientes mi alma palpitar,
mirándote a los ojos,
ya no puedo dejarte de amar...

Caes lentamente a mis pies,
sin miedo al vacío,
aprendes a caerte,
sobre mi cuerpo una y otra vez...

Como acariciarte, mujer,
mimando despacio tu piel,
y ya solo con tu presencia,
me siento estremecer...

Y como un volcán encendido,
acaricio despacio tu cuerpo,
abrasando tus sentidos,
con mis manos, con mis besos...

Ahora eres tú quién se enciende,
nuestros cuerpos serán la hoguera,
nos quemaremos la noche entera,
por tu piel me derramaré...

Y cuando tenga que partir, mi dulce amada,
el sol saldrá como cada mañana,
pero mis caricias permanecerán,
impresas para siempre en tu alma...

Quedarán mis surcos en tu piel,
esas que dejé sobre tu cuerpo,
esas que siempre recuerdas,
cuando estoy muy lejos...

Y mentalmente repasas la ruta,
por dónde un día fueron mis manos,
recorres cada valle, cada curva,
cuando te tuve entre mis brazos...

Y en tu dulce soledad,
recuerdas cada suspiro, cada gemido,
y por un fugaz momento,
sientes en tu nuca mi aliento...

Pero ahora estoy contigo,
en cada poro de tu piel,
te regalo mis sueños, mis caricias,
hasta de tanto amor desfallecer...

La vida sigue aunque uno no quiera,
podré no estar a tu lado, ni a tu vera,
podré ser una sombra en tu pasado,
pero mis caricias serán siempre tuyas...

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Esta noche...
Publicado en:13 Marzo 2018 4:44 pm
Última actualización en:1 Junio 2019 8:21 am
2257 vistas


Esta noche...

Podría escribir los más hermosos versos sobre tu piel...
y recorrerte con las yemas de mis dedos
hasta lo más hondo de tu ser.

Esta noche...

Podría pronunciar las más dulces palabras en tus oídos...
y con el más profundo de mis suspiros
gemir contigo hasta de amor desfallecer.

Esta noche...

Podría desnudar tu alma con mis manos,
podría perderme entre tus sábanas,
podría morir en tus labios,
podría nacer en tu mirada...

Esta noche...

Podrías ser mía...
Pero, sin embargo, no estás aquí,
así que mía, nunca fuiste,
y nunca lo serás...


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Hoy me regalaste una dulce sonrisa...
Publicado en:5 Febrero 2018 2:41 pm
Última actualización en:1 Junio 2019 8:22 am
2186 vistas



Hoy me regalaste una dulce sonrisa,
y me has hecho pensar...
En lo bonito que sería
verla cada día al despertar,
saber que soy el destinatario,
el origen y el final,
de ver felices la comisuras de tus labios,
de ver en tus preciosos ojos,
ese brillo tan especial:
El de sonreir a un desconocido,
y así, sin más,
alegrarle el día,
a quién se cruce en tu camino,
como hiciste hoy conmigo.

Hoy me regalaste una dulce sonrisa,
y me has hecho pensar...
tendré que esperar hasta mañana,
para verte de nuevo,
por mi lado pasar...


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Cuando piensas en mi...
Publicado en:16 Septiembre 2017 2:55 pm
Última actualización en:18 Septiembre 2017 9:45 am
2233 vistas



Hoy estás especialmente mimosa...

Tus manos desabrochan tímidamente el nudo del albornoz cayendo éste lentamente al suelo, quedándote completamente desnuda frente al espejo. El baño rebosante de espuma te espera. Ya está todo preparado.

Miras tu cuerpo de arriba a abajo mientras, sin poder evitarlo, de tus labios surge una tímida y picarona sonrisa...

Te has tomado tiempo en prepararlo todo, no has olvidado nada, hasta el más mínimo detalle: este es tu pequeño momento de paz, de serenidad y de amor hacia ti misma.

Has utilizado sales de baño con esencia de rosas que compraste la última vez que visitaste la tienda the body shop, ese especial que te gusta tanto por su particular aroma, y porque te deja la piel suave y tersa, que además consigue excitarte tanto. Eres de las mujeres que se cuidan, al igual que les gusta que las cuiden. Y hoy te vas a sentir la mujer más querida del mundo...

Levantas ligeramente un pie y lo introduces lentamente en el agua, hasta el fondo... de la bañera. Luego le sigue el otro y comienzas a inclinar tus rodillas apoyando tus manos sobre la bañera. De cuclillas te sientas despacio sintiendo el calor apoderarse de ti y de tus piernas, estirándolas y echando la espalda hacia atrás. Has recogido tu pelo enrollándolo en una toalla así que tranquilamente apoyas la cabeza sobre las baldosas, reposando la cabeza en el borde de la bañera. Entonces cierras los ojos y comienzas a relajarte sumergida parcialmente en el agua.

El vapor comienza a condensarse resbalando por la mampara del baño, precipitándose al vacío por las paredes... Algunas gotas, morbosas, comienzan a resbalar por tu cuerpo sintiéndolas recorrerte, en aquellas partes de tu cuerpo que permanecen sobre la superficie. Has puesto música, música relajante, digamos que muy espiritual. Enigma o bien algún que otro CD bajado del emule etiquetado como chillout (que a mi me encanta escuchar para follar).

Entonces agudizas los sentidos...

El calor comienza a apoderarse de tu cuerpo. Estás relajada. No piensas en nada, tan sólo en mis manos acariciándote como lo hicieron antaño. Comienzas a lavar tu rostro echándote agua por encima. Sientes alguna gota, muy viciosa, como se ha condensado estratégicamente sobre uno de tus pezones y no puedes evitar estirar un poco tu mano derecha para tratar de sorprenderla y recogerla con la yema de tus dedos. Pero se diluye y se desvanece junto a las demás flotando en armonía en el agua que te envuelve. Comienzas entonces a pensar en lo estupendo que sería sentir esas caricias, como esa gota de agua, recorrer tus pechos, y todo tu cuerpo.

Tus manos se mueven solas, aunque en el fondo estás deseándolo, estás deseando sentir todo el placer del mundo justo en ese momento de paz. Tus manos comienzan a enjabonar lentamente tus pechos recorriéndolos en círculos, como si trataras de dibujarlos sobre un papel, perfilando su contorno con una línea invisible sobre tu piel. Estás excitada. Y tus piernas, cubiertas completamente por el agua, comienzan a moverse ligeramente, como si necesitaran parte de tu atención.

Sigues recorriendo tus pechos, con ambas manos ahora, hasta que decides llegar a la cumbre, coronados por esos pezones tan dulces y apetitosos. Los rozas ligeramente, a propósito, como si trataras de despertarlos de su letargo y moviendo los dedos en círculos sobre ellos éstos no pueden hacer otra cosa que crecer y ponerse cada vez más duros...

Una de tus manos se dirige a tus labios y comienzas a pasar el dedo por la comisura, mojándolos, jugando con ellos, sientiendo su textura, como si te rozaran otros labios, deseándolo en ese preciso instante, mientras tu otra mano acaricia tu vientre y pasando cerca de tu ombligo llegando hasta tu monte de venus.

Te sientes caliente. Deseas masturbarte. Deseas introducir lentamente tu dedo en tu boca e imaginar que es mi polla la que roza tus labios. Dura, caliente. Que sólo de pensarlo tu otra mano ya ha comenzado a frotar ligeramente tus labios vaginales y se posa sobre tu clítoris.

Mueves un dedo hacia arriba buscando tu clítoris, lo mueves frenéticamente allí, castigándolo con esos movimientos y retorciéndote de placer al mismo tiempo. Al poco rato mueves el dedo hacia abajo con tal destreza que terminas penetrándote con él, moviéndolo en círculos para sentirlo mejor. Exactamente lo mismo que me gusta hacer cuando empiezo a penetrarte suáve y lento sin dejar de mirarte a los ojos.

De nuevo tus dedos vuelven a frotar tu clítoris y al poco se introducen de nuevo en tu vagina... Alternando y cada vez más rapido sigues chupando tus dedos, sigues frotándote, sigues gimiendo. Y cuando ya no puedes más arqueas la espalda convulsionándote, como si miles de voltios recorrieran tu cuerpo, electrocutándote de placer, en una descarga que provoca ese orgasmo tan deseado y que, sin embargo, no ha podido ser compartido...
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El séptimo sentido...
Publicado en:27 Agosto 2017 11:45 am
Última actualización en:1 Junio 2019 8:22 am
2281 vistas



Qué importa cuánta tristeza haya conocido sin causa,
ni cuántos océanos hayan llenado mis lágrimas.
Qué importa cuánto haya sangrado mi débil corazón,
ni cuántas traicioneras puñaladas sufriera sin razón.
Que importa cuánto haya sufrido mi alma,

Ahora ya no importa nada,
no importa el tiempo ni la distancia,
no importa cuánto tuvimos que sufrir,
pues cualquier camino mereció la pena,
ya que al final nos descubrimos,
una tarde como tantas,
desnudando nuestras almas con la mirada...

Por eso ahora te regalo mis sueños...
Y en ellos, ya no tienes nada que temer,
muero ver en tus ojos de enamorada,
ese brillo reflejado en mi mirada,
me regalas un te quiero, sin pedirlo,
y cierro felizmente mis ojos,
con un suspiro que sale de mi alma,
pues me haces sentir que te hago falta,
que sin mi... ya no eres nada.
que sin mi... ya no puedes vivir.

Contigo he descubierto un nuevo sentido,
el sentido que nubla mi vista y ciega mi razón,
el sentido que me ahoga cuando me faltas,
el sentido que me regala tu presencia y tu calor.

Porque...
contigo he descubierto un nuevo sentido,
el de amarte con cada uno de mis latidos...
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¿Por qué?
Publicado en:17 Agosto 2017 2:35 pm
Última actualización en:27 Agosto 2017 1:49 pm
2345 vistas



Hoy estaba muy contento, a pesar de que me quedan pocos días para empezar a trabajar, y pensando en publicar... algo en mi blog, divertido, porque no.

Cuánta falta hace reír muchas veces, pero hoy, sin embargo, toca llorar...

Llorar tras el cruel atentado esta tarde en mi querida ciudad, Barcelona, justo... dónde viví el año pasado, y por unos 4 años, en la calle del carmen, en pleno Raval de Barcelona, y las ramblas eran el pan mio de cada día, miles de veces he hecho justo ese trayecto desde la plaza Cataluña, hasta la boquería, para girar a la derecha y perderme entre los puestos del mercado buscando algo apetecible para cenar.

Mis condolencias a las familias de los fallecidos...

¿Por qué...? Somos tan hipócritas...

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Una mañana más larga...
Publicado en:15 Agosto 2017 8:14 am
Última actualización en:1 Junio 2019 8:22 am
2294 vistas



Empiezo a sentir la mañana,
el sol despunta al alba,
mis ojos aun no he abierto,
y con calma sientes mis manos,
atando tus caderas a mi cuerpo.

Siento tu despertar junto al mio,
saboreando este momento,
me acerco para mimarte al oído,
y besando tus labios,
te amo muy lento.

Respondes mi deseo en tus adentros,
y te siento estremecer,
es tu húmeda fragancia que me embriaga,
manjar dulce y exquisito,
que me hace enloquecer.

El mundo entero se levanta,
mientras nosotros seguimos de madrugada,
soñando, amando, viviendo,
entre pasión y sábanas,
hoy, mi vida...
haré para tí un poco más larga esta mañana...


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