PASIONES, LUJURIAS Y RAREZAS
 
La mente es un universo.

Existen tantos universos como mentes en este mundo.

No intentemos explorar otros universos hasta no conocer un poco el nuestro.

Os invito a un viaje excitante por mi universo. Es gratuito, dejaros llevar, disfrutad de mí y para mí. Y por supuesto conmigo.


“Cada objetivo conseguido y cada orgasmo disfrutado son un paso más hacia la felicidad absoluta”. T. Towers.


Vista con Título | Refiere un Amigo |
Íntimo y personal
Publicado en:13 Abril 2018 10:27 am
Última actualización en:15 Enero 2019 2:01 pm
4181 vistas


Si deseáis compartir a nivel personal mis pasiones, lujurias y rarezas aquí os dejo un post más íntimo y personal, donde vuestros comentarios serán eso, solo vuestros y míos. Podéis sugerir, pedir, criticar. Pero sobre todo, ser felices.




0 comentarios , 1 Pendiente
Rememorar
Publicado en:16 Febrero 2019 11:13 am
Última actualización en:16 Febrero 2019 11:15 am
27 vistas
Recostado en el sofá intento rememorar, o quizás recordar todo que está aconteciendo este año. A todos los niveles. Claro está o intenta estar claro que no es realizar un balance vital. Los que nos dedicamos a esos enseres sabemos perfectamente que los balances al final siempre cuadran.

Entonces para que te sirve?, os preguntareis. O no. Qué más da. Pues la verdad que para nada. Quizás aprender de errores, depurar responsabilidades con uno mismo, o tal vez, querer escribir para publicar y dejar pasar las horas.

Y así estoy. Algo cansado, embarullado mentalmente. Con ganas de todo y de nada. Pero estoy. Y eso es lo importante.


1 comentario
Fantasía de un domingo
Publicado en:10 Febrero 2019 2:46 am
Última actualización en:17 Febrero 2019 7:45 am
96 vistas
Despertarme junto a mi pareja. Hacernos el amor. Besos, caricias. Saborear su dulce piel. Que me ruegue estar en su interior. Que me pida más. Que me vacíe.

Ducharnos juntos y, al terminar, mirar juntos el mar y decidir irnos a comer a la montaña. Un restaurante a las alturas, los dos juntos. Parar las manijas del reloj dominical.

Volver al nivel del mar. Un paseo por la playa juntos. Este otoño que termina pero que permite pasear consumidos por el sol que calienta el frío de la estación en la que nos encontramos. Cogidos de la mano, o mi brazo rodeando su cintura.

Y volver al apartamento. Nueve alturas que demuestran su agilidad para quitarse las bragas en el ascensor. Ahora apetece follar, sin más. Es domingo por la tarde y la excusa de la siesta da vía libre a nuestras fantasías.

Fantasías de domingo. Mis fantasias.




9 comentarios
Paja Castellana
Publicado en:1 Febrero 2019 10:15 am
Última actualización en:4 Febrero 2019 4:01 am
582 vistas
Me desperté. Tampoco era muy tarde. Pero era ese momento en que quedarte en la cama lo consideras una pérdida de tiempo ya.

Juraría que lo sucedido esa noche había sido un sueño sino fuera porque la sabana aún conservaba el olor y la mancha mezcla de ungüento y semen. No tardé en ducharme y arreglarme pero lo que más me costó fue volver a bajar al hall de la posada y encontrarme, cara a cara, con la dueña.

Era una mezcla de todo, timidez, vergüenza y curiosidad. Aunque hice acopio de valor y bajé a desayunar.

Y allí estaba ella, igual de campechana, con su voz cogida pero con una sonrisa sincera. Sus buenos días resonó por toda la estancia y, aunque estuve escudriñando, no vi en ningún sitio a Juliana. La posadera, adivinó mi curiosidad y me dijo que la moza había salido a por unos encargos.

Sentado, solo, en el salón. Engullí un buen desayuno. Se iba haciendo tarde y tenía que salir hacia mi destino, pero, ahora sí, la curiosidad me mató. Llamé a la buena mujer y le pregunté por lo acontecido horas antes. Su risa, estruendosa, me amilanó. No había nadie más en la posada, escurrió la silla sentándose y comenzó su relato:


“Hijo mío, en esta posada venimos de una larga tradición familiar. Ha ido pasando de mano en mano desde más allá de mis tatarabuelos y, ojalá, vaya más allá de mis nietos. Siempre ha sido un lugar de paso para viajantes, los cuales, tras días de largas travesías llegaban aquí en busca de viandas y techo.
Por otro lado, para que dichos viajeros no tuvieran la tentación de violentar a las mozas de la comarca, era costumbre hacerles una buena paja castellana, de estas de nuestra tierra. Así, cuando los hombres abandonaban está estancia, solamente podrían pensar en continuar su camino y, como no, regresar”

Se rió, abandonando la mesa. No supe si era tradición o leyenda pero si que tenía razón en dos cosas. Ni tenía ganas de follar y que ya estaba pensando en mi regreso para volver a hospedarme en esta posada.

Pero nunca más supe de ella. Tras todos los quehaceres que tuve que hacer en la Capital, solamente anhelaba volver a encontrarme en esa alcoba. Juré y perjuré que había realizado el mismo camino de ida que de vuelta, pero no lo encontré. Pregunté a los lugareños, nadie sabía nada de dicha posada.

Y, en el salón de mi casa, con un whisky en la mano recordé las manos de la posadera, de Juliana, linda y bella. Del momento en que me corrí, gracias a ella, o no. Pues un flash me rememoró que, mi verga se vació no en las manos de Juliana, sino entre otras manos. Las de la posadera.





8 comentarios
La posadera
Publicado en:26 Enero 2019 9:00 am
Última actualización en:4 Febrero 2019 3:59 am
629 vistas

Con aire campechano, como si la cosa no fuera con ella, comenzó a desnudarme como a un niño de ocho años. Con aires de madre y sin hacer caso a mi cara de asombro. Mucho menos a las palabras de perplejidad que surgieron de mi boca. En un instante estaba sentado a los pies de la cama, desnudo, cariacontecido y tan avergonzado que, mi verga minúscula solamente estaba acompañada por un par de testículos que parecían las barbas de un gallo viejo.

Como si no fuera con ella mi postura, extrajo de la cómoda una especie de tarrina que abrió con suma facilidad. Con una especie de orden pero a la vez muy maternal hizo que me tumbara del todo y enfrente mía, a mis pies, empezó a repartir dicho ungüento por el bajo vientre, con suavidad, bajando entre mis muslos y subiendo con esmero por ese colgajo circunspecto. Lo que en principio era una sensación de frío se iba convirtiendo en una agradable calidez. Y más cuando con su pulgar e índice derecho asió un pene acobardado.

Su movimiento acompasado me electrizó. En su rostro, reconozco, no existía nada de lujuria. Masajeaba, suavemente, subiendo y bajando pellejo. Su otra mano masajeaba una bolsa escrotal que, ahora sí, comenzaba a endurecerse. Sin más. En ningún momento me percaté que se quedara en sostén. Pero en ese momento ya no te percatas de nada.



Al igual que solamente pude sentir, por un instante, como aceleró sobre la verga flácida enderezándola y, con su otra mano, endureciendo el resto del aparato.



“JULIANAAA”. No comprendí ese grito ensordecedor. Tampoco que se detuviera de repente y se retirara, aposentándose contra la pared de la alcoba.
Alcé la cabeza sin saber que sucedía. De repente por la puerta apareció una dama, otrora se diría, en edad de merecer. Con una bella sonrisa y vestido similar al de la posadera. Y yo allí, sin saber qué hacer, sin saber que decir. Con el sexo, de nuevo flácido posando sobre el vello púbico.

Entre mis piernas se aposentó la tal Juliana. Sus manos, frías, fueron cogiendo calor acariciando de nuevo el interior de mis muslos, mi vientre. El escalofrío inicial llevó de nuevo al temor de la fragilidad en que me sentía. Cuando una de sus manos asió mi pene, hizo que toda la sangre se fuera al miembro.

La posadera, allí de pie, solamente miraba el quehacer de su pupila. A veces indicándola que no fuera tan rápida. Pareciere adivinar en cual de mis espasmos pudiera correrme, por lo que le hacía parar, acariciar, apretar lo suficiente para que solamente surgiera ese líquido pre seminal.





La posadera solo se inmutó cuando, perdiéndome el control, intenté acariciar los senos de Juliana, tersos y suaves a la vista. Un manotazo hizo desistir de la idea y solamente me quedó agarrarme a las barras de la cabecera de la cama y convulsionar de placer.

Pude ver la primera emulsión. Ella no paraba y mis caderas se retorcían. La leche surgía del duro tronco falleciendo en mi estómago, escurriendo por mis testículos y por lo que pude entrever, entre sus dedos. Me ahogué en mi silencio. Abrí los ojos, Juliana ya no estaba y la posadera se despidió con unas Buenas Noches Señor.


15 comentarios
La posada
Publicado en:19 Enero 2019 9:47 am
Última actualización en:26 Enero 2019 3:12 pm
671 vistas
Kilómetro tras kilómetro me dirigía a la capital del reino. Extensas llanuras sombreadas por altos molinos con los cuales el Quijote no se atrevería ahora a enfrentarse. El calor apretaba, pero más soportable para mí que el que abandoné en mi tierra. Kilómetro tras kilómetro, sin rumbo fijo, sin nada que hacer.
Abandoné la autovía. Era ese punto en que uno se adormila y busca nuevos estímulos.



La carretera comarcal tampoco estaba tan mal, y pueblo tras pueblo, reaccionaba cuando veía algo nuevo. Está claro que poco caso hice a la DGT, iba de tirón y solamente busqué refugio cuando comenzaba a anochecer. Pueblo tras pueblo intenté buscar un sitio donde descansar. Pero solamente cuando la noche caía encontré aquella recóndita posada.



Me gustó su aire antiguo. Pareciera que te arrastrara a otra época. El lugar, aunque limpio, no se podría decir que estuviera muy modernizado. Barra de bar a la entrada a mano derecha y una puertita que daba paso a un salón con aires barrocos. La posadera, mujer de unos cincuenta años pareciere que llevara un traje típico de tiempos mejores. La verdad, tenía su aquel, ya que dos flamantes pechos intentaban hacer explotar lo que pareciera un corpiño.

No tuve ningún problema para alojarme. Aunque el lugar fuera algo sombrío para mi gusto, se respiraba paz. La alegre posadera enseguida se percató de mi rostro famélico y, en un abrir y cerrar de ojos, estaba sentado en una de las mesas repleta de apetecibles viandas.



Me sorprendió que me dejaran fumar en la misma sala. Es verdad que no había nadie, que fuera hiciera un frío del carajo, y que, después de la excelsa cena uno ya tuviera el cinturón desabrochado. Se acercaba la medianoche y decidí ir a la habitación. La posadera me acompaño amablemente, enseñándome ésta. Al igual que el resto de la fonda, no estaba muy modernizada. Cama amplia cubierta de un colchón de muelles, cabecera de barrotes de madera y, lo que más me sorprendió a la par que me gustó fue que solamente las luces de los candiles iluminaban el aposento.


11 comentarios
Con todos ustedes
Publicado en:12 Enero 2019 5:56 am
Última actualización en:22 Enero 2019 7:42 am
754 vistas


Qué ilusión. Ahora necesito vuestra ayuda. Que nombre cariñoso le pongo?.
Vosotras decidís y aquel que me guste más me lo quedo..

Mientras tanto os dejo, a partir de la semana que viene, una historieta que surgió en mi mente durante estas fiestas. Deseo que os guste.

15 comentarios
Mi juguete
Publicado en:4 Enero 2019 10:22 am
Última actualización en:23 Enero 2019 7:34 am
791 vistas
Mi regalo de Reyes, de mí para mí. Y la verdad es que llevaba tiempo mascullándolo.

El trabajo, las amistades, el ocio, las redes sociales, esta page. No he encontrado ese tiempo donde poder compartir con alguna mujer todas las fantasías, toda la excitación que muchas veces me ha desbordado y, ni siquiera por red he encontrado consuelo. O tal vez no lo haya sabido buscar.

Quedaba una alternativa, o una que tan pronto me venía a la cabeza se iba enseguida. Los que me seguís en este humilde blog ya sabéis lo que pienso de las “profesión” y no, yo no participo de ese juego.

Pero llegaron los Reyes, y tal vez una segunda copa de cava y una revelación. Aunque reconozco que esa segunda copa de cava también me hizo pensar lo bien que, en estos casos, vosotras nos lleváis adelanto respecto a juguetes sexuales. Si no, cual erotizante y ya bien visto está que cualquier mujer use dildos para su placer; o como no, que dichos juguetes, entre otros, sean compartidos en pareja, sin tabú ni vergüenza alguna.



En cambio, y si un hombre usa dichos u otros juguetes?. Hombre de cuarenta y tantos que, a su edad no pueda satisfacer sus lujuriosas con fémina alguna. O peor, que piensa una mujer que dicha persona tenga alguno de esos juguetes y quiera compartirlo con ella. Quizás aquí lo veáis bien, pero, dejándolo caer entre conocidos/as os sorprendería las respuestas.

En definitiva, cada cual a lo suyo y que piensen lo que quieran. O pensad lo que queráis. En breve os presentaré mi juguetito, lo usaré, lo compartiré con vosotras y, ojalá, conozca a una mujer de bien que quiera compartirlo, como yo compartiría el suyo.

Tic tac, tic tac… ya solamente la espera me provoca una erección. Y, con solamente eso, ya vale la pena.

9 comentarios
Y como no.....
Publicado en:29 Deciembre 2018 8:00 am
Última actualización en:31 Deciembre 2018 3:41 pm
855 vistas


FELIZ AÑO NUEVO

Y, estoy seguro, que todos vuestros sueños se harán realidad.... Y espero ser testigo de ello.

Besos
9 comentarios
En Definitiva...
Publicado en:22 Deciembre 2018 5:28 am
Última actualización en:6 Enero 2019 8:53 am
887 vistas


FELICES FIESTAS
11 comentarios
Principios que llevan al fin
Publicado en:1 Deciembre 2018 1:43 pm
Última actualización en:15 Deciembre 2018 10:30 am
1199 vistas
O todo lo que empieza tiene un final. Sin traumas, porqué sí. Aunque comencemos por el principio.

Las navidades se estaban volviendo raras. Fuera de las típicas celebraciones, en mi interior había algo que indicaba el desmorone de lo nuestro. Justamente la época en que podíamos disfrutar más juntos, las excusas eran un ir y venir. Y lo que en principio colaba, luego ya chirriaba. Claro está que explicaciones ninguna, pero sinceridad toda. Y ya no la había.

1- Nada de recién divorciadas.
2- Nada con casadas.
3- Nada de mujeres con novio.
4- Nada con recién abandonadas o abandonos de novio, pareja, etc.
5- Y bueno, la quinta de mujeres de mi ciudad par de años arriba, par de años abajo, me lo pensaría.

Esos son mis principios, aunque como dijo el gran Grouxo Marx, “si no gustan, puedo cambiarlos”. Pero quienes me conocen saben que es complicado.

Estuvo claro que desde el principio tuvimos un pacto no escrito. Follamigos, amigos con derechos, polvos pasajeros. Como queráis llamarlo. Y, como en cualquier clase de relación, cuando esta se va deteriorando, buscas algún incentivo que crees que logrará reflotarlo todo. Parejas que piensan que una boda solucionará los problemas y, lo peor de todo para mí, matrimonios que creen que tener un niño solucionará sus continuas discusiones. Lo nuestro fue más sencillo. Una escapada a la ciudad Condal, un fin de semana, dos días juntos.

Hacía años que no visitaba Barcelona. Tantos como que me sorprendió que se tuviera que pagar por visitar el parque Güell. Tantos que ni recordaba lo que uno se cansaba de ir arriba y abajo por las Ramblas, y, recordar ese garito tan maravilloso que me parecía l´Ovella Negra. Y sobre todo ir bien acompañado, aunque los silencios ganaran a las conversaciones, aunque por momentos pareciéramos un par de desconocidos que se guiaban por el mismo instinto. Como si ambos supiéramos que, ya en la habitación del hotel, todo desembocaría hacia la muerte dulce de una relación.

No tardé mucho en ducharme. Creí que la cama sería, por un instante, un buen refugio a mi cansancio. Pero ella estuvo por la labor, condón en mano, y susurrando que quería correrse con mi polla dentro. La puerta de la habitación soportó el primer envite de su espalda sobre ella, mientras su boca adoptaba ferozmente mi lengua. Su mano apretaba por momentos mi miembro erecto, al cual no le supuso ningún impedimento envainarlo de látex, al igual que, al voltearla, no fue impedimento entrar en un sexo húmedo desprovisto de tela.

Recuerdo que eramos dos salvajes, gemidos y gritos en un breve instante. Esta vez solamente reconocí su orgasmo por el tembleque de sus piernas. Ni contracciones vaginales ni gemidos. Yo sentí como el preservativo se llenaba a la par que empujaba para estar más dentro de ella. Que fuéramos solo uno.



Pudo ser el último, o quizás quisimos que no lo fuera. Fue ella la que ahora se fue a la ducha. Y yo cumplir con mi plan inicial, acostarme.



Aún cuando creí lo primero, mi falo no había muerto del todo y, al verla aparecer, desnuda, y acurrucarse a mi lado, supe que era lo que buscaba. No me lo dijeron sus ojos, sino su mano agarrando, de arriba abajo, el palo carnal. Lo que si me enseñó fue que esta vez era diferente. De nuevo, el preludio del fin. Quiso que me pusiera de pie, que observará esa postura celestial de su cuerpo mientras mi verga era ensalivada y por momentos engullida de un modo atroz.



El arte oral con lo que consiguió que, nuevamente estuviera dentro de ella, esta vez, por más tiempo, deseando que no acabara nunca. Que no nos separásemos nunca. La tv, anteriormente encendida, ahogó nuestros gemidos, insultos y no sé qué más.



Quizás fue un deseo de venganza. Saber que aquello llegaba a su fin e, inconscientemente, quisiera que viese que mi esencia se vaciaría con su marcha. Que no solo su interior fuera mancillado con mi semen.



Y, como en el final de Los Soprano, fundido a negro. La última imagen de su cuerpo desnudo se iba borrando de mi mente, cual barco que se aleja hacia el infinito horizonte.



Regresamos, a nuestras vidas. Y sí, aquello fue el principio. El principio 3 anteriormente numerado.


3 comentarios
Impulso
Publicado en:24 Noviembre 2018 2:16 pm
Última actualización en:23 Enero 2019 7:32 am
1338 vistas
“Fuerza con que a veces se actúa de manera rápida y sin haber reflexionado.”

Suele ir acompañado de arrepentimiento por mucho que nos queramos hacer los valientes y convencernos a nosotros mismos que “a lo hecho, pecho”.

Y no por ello somos cobardes, más bien analíticos. Nuestra naturaleza se empeña en que, una vez, realizado un acto, ya en la soledad de nuestro dormitorio evaluemos más lo que dejamos de hacer que lo que hicimos. El maldito, ya lo escribí en su momento, y sí…

Y tú, te dejarías llevar por un impulso, o bien eres impulsiva?



Pero ante todo, luego te arrepientes de lo hecho?



15 comentarios
Nunca juzgues
Publicado en:18 Noviembre 2018 4:05 am
Última actualización en:20 Noviembre 2018 12:01 am
1296 vistas
A nada y menos a nadie. Porque en todos los aspectos de la vida siempre opinamos del hecho puntual y no el contexto que ha podido desencadenar dicho acto. En cualquier noticia que veamos, cualquier suceso que nos impacte.

Igual sucede con las personas, mujeres u hombres. Conocidos o desconocidos. Aunque creo que es algo innato en el ser humano. Envidia me dan ahora los animales en ese sentido.

Pero debemos convivir con ello. Sé que seré juzgado haga lo que haga, diga lo que diga. Y, a aquellas personas que lo hagan, solamente puedo decirles que estén tranquilas. Primero, yo no lo haré y segundo, les recomiendo que no lo hagan, es una sensación maravillosa, un esfuerzo menos en una vida de constantes esfuerzos.


3 comentarios

Para enlazar a este blog (lion35_75) utiliza [blog lion35_75] en tus mensajes.

  lion35_75 43H
43 H
Febrero 2019
Dom Lun Mar Mier. Jue Viern Sab
          1
1
2
 
3
 
4
 
5
 
6
 
7
 
8
 
9
 
10
1
11
 
12
 
13
 
14
 
15
 
16
1
17
 
18
 
19
 
20
 
21
 
22
 
23
 
24
 
25
 
26
 
27
 
28
 
   

Visitantes recientes

Visitante Edad Sexo Fecha
soloeraunsuenho 60M17/2
mas69masmas  42H17/2
Jazminsex  47T16/2
Rubidio70  45H16/2
mora63  39H16/2
Jose2014823H16/2
VirginiaCap 48M16/2
Sexy__y_algo_mas 52M14/2
AMARTIA_49 51M14/2
AzaleaReal  43H13/2

Comentarios más recientes por otros

Publicación Publicador Fecha de Publicación
Fantasía de un domingo (9)soloeraunsuenho
17 Febrero 2019 5:16 am
La posadera (15)alfa6808
3 Febrero 2019 11:09 am
Paja Castellana (8)alfa6808
3 Febrero 2019 11:04 am
La posada (11)Sexy__y_algo_mas
22 Enero 2019 1:58 pm
Con todos ustedes (15)dulcesalado63
20 Enero 2019 1:15 pm
Impulso (15)matias90s
19 Enero 2019 4:13 pm
Mi juguete (9)Sexy__y_algo_mas
10 Enero 2019 11:38 am
Y como no..... (9)sugarsugarvcia
31 Deciembre 2018 9:42 am
Juegos infantiles (4)tucaramelito701
29 Deciembre 2018 4:58 pm
En Definitiva... (12)AMARTIA_49
27 Deciembre 2018 5:59 am
Principios que llevan al fin (3)dulcesalado63
11 Deciembre 2018 12:57 pm